Dietas, obesidad y enfermedades metabólicas
Descubre todo lo relacionado con la alimntación, dieta mediterranea, enfermedades e investigaciones. Aquí encontraras varios articulos que espero que encuentres muy interesantes.

Índice - 10 de Julio del 2009
Tema: Alimentación / Subcribirse

No cabe duda, que una buena alimentación equilibrada junto con un poco de ejercicio, es beneficioso para nuestra salud y nos alarga la vida.

La dieta y en particular la mediterránea que esta compuesta de por productos vegetales (frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y otros cereales) siendo el trigo el alimento base, el aceite de oliva como grasa principal, un mayor consumo de aves y pescado que de carnes rojas, y el consumo regular de vino en cantidades moderadas.

Las propiedades saludables que se le atribuyen son las pocas enfermedades cardiovasculares. Las causas de tales propiedades parecen estar en el mayor consumo de productos ricos en ácidos grasos monoinsaturados, presentes en el aceite de oliva (que reduce el nivel de colesterol en sangre). También se atribuye al consumo de pescado, en especial pescado azul, rico en ácidos grasos y, finalmente, al consumo moderado de vino tinto (por sus antocianos).

La dieta mediterránea está asociada con un menor riesgo de deterioro cognitivo leve durante el envejecimiento y en la etapa de transición entre la demencia o deterioro cognitivo leve a la enfermedad de Alzheimer.



Reducir un tercio las calorías de la dieta alarga la vida.

Los excesos dietéticos no son buenos para nada: obesidad, enfermedades metabólicas y cardiovasculares son algunas consecuencias de comer más de lo necesario. Los beneficios de la austeridad con la comida ya se han encontrado en investigaciones realizadas con lombrices, moscas y ratones. Fuente: Expansión 10/07/2009

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Wisconsin ha comprobado que los monos que ingieren menos calorías no sólo envejecen más tarde sino que además viven más tiempo, según publica la revista Science. Este hallazgo puede tener importantes implicaciones para las personas dados los paralelismos que existen entre los simios y los humanos.

El grupo de investigadores dirigido por Ricki Colman, del Centro Nacional de Investigación de Primates en Wisconsin, comenzó su estudio en 1989. Para ello, reclutaron monos rhesus adultos (de entre 7 y 14 años de edad) y los dividieron en dos conjuntos: uno de restricción calórica y otro de control. A partir de ese momento, a los animales del primer grupo se les fue reduciendo progresivamente el número de calorías de la dieta, comenzando por el 10% hasta llegar a una disminución del 30% en tres meses.

Después de 20 años de seguimiento, el 37% de los monos a los que se permitió comer de todo habían muerto por problemas derivados de la edad, frente al 13% de los fallecimientos registrados en el grupo que tenía la dieta controlada.

Los científicos explican que los monos control tuvieron una tasa de mortandad a partir de condiciones relacionadas con la edad, como diabetes, cáncer, enfermedad cardiovascular y atrofia cerebral tres veces mayor que el grupo de restricción calórica, según revelaron las autopsias.

"Hemos logrado demostrar que la restricción calórica puede frenar el proceso de envejecimiento en los primates", subraya Richard Weindruch, coautor de la investigación.

Los autores insisten en que la disminución no implica malnutrición y que hay que comenzar con esta estrategia en la edad adulta.



La dieta de la zona (Dr. Barry Sears)


El 6,2% de la población española sufre diabetes y el 54% padece obesidad y sobrepeso. El doctor Barry Sears, prestigioso bioquímico estadounidense, ha explicado hoy las claves para prevenir el incremento de inflamaciones en el tejido adiposo, que puede provocar enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes. La única forma de prevenirlas es seguir una dieta equilibrada y antiinflamatoria.

Comenze a desarrollar hace más de veinte años una dieta para tratar problemas asociados a cardiopatías y diabetes, y que permitiera regular los niveles de insulina, ya que un exceso de producción de esta hormona es la causante del aumento de peso y de muchas enfermedades crónicas.

La Dieta de la Zona consiste en llevar un estilo de alimentación saludable para alcanzar un correcto equilibrio hormonal, controlando así los niveles de insulina y glucosa, y aportando ácidos grasos Omega 3 a nuestro organismo. Propongo una dieta equilibrada entre todos los grupos de nutrientes. Su concepto básico es el aporte en cada una de las comidas de Hidratos de Carbono (40%), Proteínas (30%) y Grasas (30%).

La dieta debe incluir un alto contenido de ácido eicosapentaenoico (EPA) y bajos contenidos de alimentos de alta carga glucémica y ácidos grasos Omega 6. Prima la ingesta diaria de fruta, verdura, carne, pescado, aceite de oliva y ácido grasos Omega 3, que se encuentra en el pescado azul.

El experto bioquímico ha recordado que en la actualidad la obesidad y diabetes tipo II se han convertido en epidemias a nivel mundial. Tan sólo en España, el 6,2% de la población padece diabetes; el 15,3%, obesidad; y el 37,4%, unos 17 millones de personas, sobrepeso según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Esta dieta, conocida como la Dieta de la Zona “es la evolución de la dieta mediterránea” según Sears. “Se basa en el consumo de fruta y verdura, proteínas bajas en grasa como el pollo y siempre añadiendo aceite de oliva. La única diferencia es la eliminación de almidones y cereales” explica el doctor norteamericano.
Fuente: www.libertaddigital.com



Beneficios de la Dieta Mediterránea


Numerosos estudios epidemiológicos contrastados internacionalmente ponen de manifiesto que una ingesta elevada de frutas y verduras, particularmente aquellas consumidas crudas, protegen frente al cáncer de diferentes localizaciones, especialmente frente a los tumores. Fuente: www.libertaddigital.com

Estudios internacionales bioquímicos y clínicos han demostrado que una dieta rica en grasas y ácidos grasos saturados, característica del norte y oeste de Europa, aumenta el LDL-colesterol (más conocido por colesterol malo) y se asocia con alta incidencia de enfermedad coronaria (infarto de miocardio).

En cambio, una dieta rica en hidratos de carbono complejos y fibra alimentaria, y cuya principal fuente de grasa son los ácidos grasos monoinsaturados, tal y como ocurre en las dietas mediterráneas ricas en aceite de oliva, típicas del sur de Europa, reduce los niveles de LDL-colesterol y se asocia con una baja incidencia de enfermedad coronaria.

Además, varios estudios dietéticos controlados demuestran que las dietas ricas en ácidos grasos monoinsaturados conducen hacia una reducción de las lipo-proteínas totales y las lipoproteínas de baja intensidad (LDL), comparado con las dietas ricas en ácidos grasos saturados.

Estos informes corroboran, por tanto, el impacto positivo y beneficioso que ofrece la dieta mediterránea para la prevención de las enfermedades coronarias.

Por otro lado, la dieta mediterránea parece predisponer a una presión arterial más baja que las típicas dietas occidentales. Las comparaciones entre culturas y estudios en vegetarianos demuestran que un alto consumo de hidratos de carbono complejos y fibra alimentaria, como el que encontramos en la dieta mediterránea, presenta efectos beneficiosos que podrían reducir el riesgo de diabetes.

Existe una relación inversa entre el consumo de hidratos de carbono y el peso corporal relativo. Debido a su alto contenido en hidratos de carbono complejos, la dieta mediterránea tiene, como media, un menor contenido de energía que una dieta rica en grasa, por lo que es aconsejable para la prevención de la obesidad.

Pero las propiedades beneficiosas de esta dieta no quedan aquí. En los países del sur de Europa donde está implantada la dieta mediterránea, la incidencia de cáncer de intestino grueso es menor comparada con los países del norte de Europa.

Los productos lácteos son una fuente muy importante de calcio y proteínas, pero la leche entera, los quesos curados (grasos), el yogur, los helados, flanes, natillas y otros productos lácteos también son ricos en ácidos grasos saturados. Este hecho debe tenerse en cuenta a la hora de instaurar nuestra dieta y la de nuestra familia para que sea porcentualmente equilibrada.

El efecto que sobre los niveles de colesterol en sangre adquieren las personas consumidoras de margarina (aceite vegetal hidrogenado) no difiere de aquellos que consumen mantequilla (grasa animal), por lo que no podemos recomendar el consumo sustitutivo de la primera por esta última al ser sus efectos similares sobre la salud.

Esto es debido a que, aun cuando tiene la margarina menor número de ácidos grasos saturados que la mantequilla, su proceso de fabricación es artificial modificando los enlaces de Carbono de sus moléculas; esto se traduce en niveles de colesterol sanguíneo semejantes para ambos productos, con la circunstancia de ser la margarina un producto (no natural). Es preciso restringir la ingesta de algunos componentes de la dieta en nuestro país como embutidos, alimentos salados y salazones, ahumados y bebidas alcohólicas. Autor: Juan Manuel Ruiz Liso es doctor en Medicina y cirugía.


Fuentes: Wikipedia, Expansión, www.libertaddigital.com

Vea También:
Los 20 alimentos para evitar el envejecimiento.
Té verde y las propiedades de los polifenoles.
Todo sobre el colesterol, tipos, tratamiento y prevención.


Tema: Alimentación

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