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Spitzer, el telescopio espacial
El Telescopio Espacial Spitzer, consiste en un observatorio espacial infrarrojo enfriado criogénicamente, capaz de estudiar objetos que van desde nuestro Sistema Solar hasta las regiones más distantes del Universo.
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El Telescopio Espacial Spitzer, es un observatorio espacial infrarrojo, el cuarto y último de los Grandes Observatorios de la NASA.
Fue lanzado el 25 de agosto de 2003 desde el Centro Espacial Kennedy usando como vehículo un Delta 7920H ELV. Mantiene una órbita heliocéntrica y va equipado con un telescopio de 85 cm de diámetro. La duración de la misión del Spitzer es de un mínimo de 2,5 años, con una posible extensión hasta 5 años. El coste total de la misión se ha estimado en 670 millones de dólares. Entre los retos tecnológicos de esta misión se encontraba la realización del espejo principal de Berilio.
Con el Spitzer se quiere estudiar objetos fríos que van desde el Sistema Solar exterior hasta los confines del universo. Este telescopio constituye el último elemento del programa de Grandes Observatorios de la NASA, y uno de los principales elementos del Programa de Búsqueda Astronómica de los Orígenes. El telescopio contiene tres instrumentos capaces de obtener imágenes, realizar fotometría en el rango de 3 a 180 micras y obtener espectros de gran resolución en el rango de 5 a 100 micras. |
Spitzer es el elemento final del Programa de Grandes Observatorios de la NASA, y una pieza clave desde el punto de vista científico y técnico del nuevo Programa para la Búsqueda Astronómica de los Orígenes. El observatorio Spitzer consiste en un telescopio de 0.85 metros con tres instrumentos científicos enfriados criogénicamente, capaces de tomar imágenes y espectros de 3 a 180 micras. Con su gran sensibilidad, su conjunto de detectores de gran formato, su alta efectividad observacional y su larga vida criogénica, Spitzer ofrece una capacidad observacional sin precedentes. El observatorio fué lanzado en Agosto del 2003 y las estimaciones actuales sugieren una vida de unos 5 años.
En quince años, los astrónomos infrarrojos han pasado de usar unos pocos detectores de elementos individuales a trabajar rutinariamente con conjuntos de detectores de muchos miles de elementos (pixeles). La era de los "millones de pixeles" en la astronomía infrarroja comenz&oactue; en 1995. Uno mira maravillado hacia el pasado al darse cuenta que la enorme herencia dejada por la exitosa mision del Satélite Astronómico Infrarrojo fue el resultado de solo 62 pixeles. Una aplicación espectacular de las mejoras en tecnología de detectores son estos mosaicos del Centro Galáctico, mostrando datos en el cercano infrarrojo tomados del Censo a Dos Micras de Todo el Cielo.
El progreso hecho en tecnología de detectores infrarrojos para aplicaciones astronómicas es el resultado directo de una colaboración beneficiosa entre ciencia e industria. Mientras que los científicos están en deuda con la industria por los esfuerzos hechos en el diseño y fabricación de detectores, muchas de estas firmas han obtenido beneficios de las rigurosas pruebas hechas a cabo por grupos de investigadores en universidades.
Esta revolución en tecnología de detectores es el motor de los descubrimientos que se realizarán con Spitzer.
Otro importante desarrollo técnico que permite reducir la masa del Observatorio, y por tanto los costos de lanzamiento, es la óptica ligera. Los espejos primarios y secundarios de Spitzer y las estructuras de apoyo, están fabricadas casi en su totalidad de berilio. |
Este material tiene un cociente dureza/densidad muy alto, una conductividad térmica alta y un calor específico criogénico bajo. La masa total del telescopio de Spitzer es de menos de 50 kg. El montaje del telescopio de berilio no sufre de las complicaciones provocadas por la expansión térmica y sus dimensiones se mantendrán extremadamente estables.
El espejo primario de 85 cm de diámetro está diseñado para operar a temperaturas de 5.5 K, con un error en el frente de onda de menos de 0.07 ondas. El telescopio Spitzer tiene un diseño Ritchey-Chretien y permitirá alcanzar el límite de difracción a longitudes de onda de más de 6.5 micras.
Video documental
En este video documental, podemos ver el lanzamiento del telescopio espacial Spitzer, sus capturas de imagenes y la creación de nuevas estrellas o galaxias. Gracias a los rayos infrarojos, podemos ver images que otros telescopios no pueden captar.
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El telescopio Spitzer capta la colisión de dos planetas Fuente: www.elmundo.es 11/08/09
La velocidad de ambos cuerpos era de 36.000 km/h
El telescopio espacial Spitzer detectó los restos del choque de dos incipientes planetas en torno a una estrella, según ha revelado el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.
Uno de los planetas era del tamaño de la Luna y el otro como Mercurio. La colisión ocurrió hace varios miles de años, un plazo reciente en términos astronómicos. En un comunicado, el JPL indicó que el impacto desintegró el cuerpo más pequeño en un choque tan violento que vaporizó sus rocas y lanzó al espacio enormes estelas de lava.
"Esta colisión tiene que haber sido enorme y a una velocidad tan grande que la roca se derritió", señaló Carey Lisse, científico del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. Se calcula que el desplazamiento de ambos cuerpos ocurrió a una velocidad de más de 36.000 kilómetros por hora.
El informe sobre la investigación será publicado en la edición correspondiente al 20 de agosto de la revista 'Astrophysical Journal'. "Este es un hecho muy poco frecuente y de corta duración, pero crucial en la formación de planetas similares como la Tierra y las lunas. Tenemos la suerte de haberlo presenciado no mucho después de que ocurriera", manifestó.
Según Lisse y los científicos que participaron en la investigación, el choque cósmico pudo haber sido similar al que dio origen a nuestra Luna hace unos 4.000 millones de años cuando un cuerpo del tamaño de Marte se estrelló contra la superficie terrestre.
Choque a 100 años luz
"La fuerza de esa colisión fue tan grande que debe haber derretido la superficie de la Tierra", indicó Geoff Bryde, científico de JPL y coautor del informe. Los restos de esa colisión formaron un disco que tras el paso de millones de años se convirtió en lo que ahora es la Luna.
La colisión descubierta por el Spitzer ocurrió en las cercanías de la estrella HD 172555, a unos 100 años luz en la constelación del Pavo. El choque cósmico fue detectado gracias al espectrógrafo del Spitzer, un aparato que mide variaciones mínimas en la longitud de onda hasta el punto de que permite inducir de qué tipo de material está hecho un objeto en función de la luz que refleja. De este modo, los científicos analizaron la luz de esa estrella y lo que encontraron fue desconcertante.
Durante el análisis, descubrieron la presencia de roca vaporizada en forma de monóxido de silicio y también roca fundida como la obsidiana. En la tierra, la obsidiana se encuentra habitualmente en los volcanes y en un tipo de rocas llamadas tectitas que aparecen alrededor de cráteres. Las tectitas se forman en condiciones de gran presión y temperatura y a gran velocidad. Condiciones propias de un choque de gran potencia.
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