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Es capaz de sobrevivir durante años (bajo animación suspendida o criptobiosis) en agua helada o hirviente, en entornos de sequedad absoluta, radioactivos o incluso en el vacío más absoluto.
El tardígrado u oso de agua es un invertebrado que llega a medir poco más de 1 milímetro, se alimenta de algas e invertebrados microscópicos y se le considera uno de los seres vivos más resistentes de la naturaleza.
Los Tardígrados, denominados comúnmente osos de agua, son un filo de pequeños invertebrados de 0,1 a 1,2 mm que habitan en lugares húmedos. Algunos autores todavía los consideran una clase de artrópodos. Se conocen más de 750 especies de tardígrados.
Son especialmente abundantes en la película de humedad que recubre musgos y helechos, aunque no faltan especies oceánicas y de agua dulce, no habiendo virtualmente rincón del mundo que no pueblen.
Los tardígrados fueron descritos por primera vez por Goeze en 1773 que se refirió a ellos como “Kleiner Wasser Bärs” (ositos de agua); desde entonces son conocidos comúnmente como osos de agua debido a su aspecto. |
Fue Spallanzani, quien se refirió a este animal como “Il Tardigrado” (de paso lento) en 1776 por su lentitud.
Dotados de simetría bilateral, con la zona ventral aplanada y la dorsal convexa, los tardígrados constan de cinco segmentos no diferenciados. Un segmento cefálico de forma roma contiene la boca y, en ocasiones, puntos oculares y cirros sensoriales. Los cuatro segmentos restantes tienen cada uno un par de patas ventrolaterales terminadas con garras (entre cuatro y ocho) o con ventosas; normalmente los primeros tres pares se destinan a la locomoción mientras que el cuarto sirve para anclarse al sustrato dado que los tardígrados son extremadamente ligeros e incluso una leve brisa puede arrastrarlos fácilmente. La cutícula exterior que los recubre puede ser de una gran variedad de colores. Los tardígrados son ovíparos y experimentan un desarrollo directo, sin fases larvarias. Carecen de aparato circulatorio, respiratorio y excretor.
Los tardígrados se alimentan de bacterias, algas, criptógamas, rotíferos, nemátodos y otros invertebrados microscópicos. Normalmente sorben sus células pero en ocasiones ingieren los organismos completos.
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Criptobiosis
Tal vez la cualidad más fascinante de los tardígrados es su capacidad, en situaciones medioambientales extremas, de entrar en estados de animación suspendida conocidos como criptobiosis. Mediante un proceso de deshidratación, pueden pasar de tener el habitual 85% de agua corporal a quedarse con tan solo un 3%. En este estado el crecimiento, la reproducción y el metabolismo se reducen o cesan temporalmente y así pueden pasar cientos, quizás miles, de años. A mediados de siglo XX, un científico holandés añadió agua a algunos tardígrados secos que estaban sobre la hoja de un helecho que llevaba seca en un museo desde el siglo XVII y, tras 200 años, se despertaron y continuaron su vida normalmente.
Esta resistencia permite a los tardígrados sobrevivir a temporadas de frío y sequedad extremos, radiorresistencia a la radiación ionizante y resistencia al calor y la polución. Existen estudios que demuestran que, en estado de metabolismo indetectable, pueden sobrevivir a temperaturas que oscilan entre los -272º C y los 149º C,2 así como a la inmersión en alcohol puro y en éter. Científicos rusos afirman haber encontrado tardígrados vivos en la cubierta de los cohetes recién llegados de vuelta del espacio exterior. Recientes investigaciones3 demuestran que son capaces de sobrevivir en el espacio exterior.
Otra posible faceta sorprendente de estos invertebrados es que existen indicios importantes de que son eutélicos, es decir que el número de células de su cuerpo sería fijo para cada especie, como les ocurre a los nemátodos.
La Criptobiosis, es un estado que consiste en la suspensión de los procesos metabólicos, a la que algunos seres vivos entran cuando las condiciones medioambientales llegan a ser extremas. Un organismo en estado criptobiótico puede vivir indefinidamente hasta que las condiciones sean habitables de nuevo. Los tardígrados, los wetas así como algunas especies de peces y de sapos recurren a esta facultad.
Existen varios tipos de criptobiosis:
La anhidrobiosis se da en casos extremos de sequedad.
La anoxibiosis aparece con casos de reducción severa del oxígeno.
La criobiosis se da en casos de frío extremo.
La osmobiosis se da ante concentraciones letales de sal.
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