Una visión distinta de los "piratas" somalíes
Por que no es siempre la verdad lo que nos cuentan, por que la realidad supera la ficción y para ver desde otro punto de vista, aquí esta este articulo que te recomiendo que leas y veas sobre los 'piratas' somalíes.

Índice - 22 de Noviembre del 2009
Tema: Sociedad / Subcribirse

Este reportaje de una periodista inglesa desvela la cara oculta de lo que sucede en el cuerno de África. De cómo los piratas que atacan a los grandes barcos pesqueros benefician a la población local.

Por desgracia esta es la historia de toda África. Las grandes corporaciones “pescan” la mayor parte de los recursos de los países africanos, y se traen todas las riquezas al primer mundo. De esta forma el yugo y la opresión económica son constantes.

También es muy curioso analizar las técnicas de los medios de comunicación a la hora de transmitir las noticias.

Desde el punto de vista económico para estas grandes corporaciones es una desgracia, seguramente pierden algunos millones de euros.

Pero lo que no nos dicen es lo que significa para la gente de Somalia y Kenia la explotación sistemática de sus aguas: pierden su comida, pierden su forma de vida y pierden hasta sus vidas.

Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles.

Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.




Los verdaderos piratas por JOAQUIM SEMPERE 25/10/2009

Autor: Joaquim Sempere es Profesor de Teoría Sociológica y Sociología Medioambiental de la Universidad de Barcelona.

En 1991 se hundió el orden político de Somalia, país que sucumbió a una guerra civil empeorada por la intervención estadounidense. El colapso político dejó la sociedad somalí sin defensas, situación que fue aprovechada por navíos procedentes de Europa, Estados Unidos, China y otros países para verter en sus aguas grandes cantidades de residuos tóxicos y radioactivos. El abuso se hizo visible cuando, en 2005, un tsunami depositó en las playas y costas somalíes bidones corroídos y otras muestras de estos residuos. Según el enviado de las Naciones Unidas en Somalia Ahmadou Ould-Abdallah, la porquería tóxica acumulada en pocos días por la catástrofe marina provocó úlceras, cánceres, náuseas y malformaciones genéticas en recién nacidos y, al menos, 300 muertes.

Pero las desgracias no terminan ahí. Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.

Un reportaje de Al Yazira informa de que grupos de somalíes trataron de constituir un cuerpo autodenominado "Guardacostas Voluntarios de Somalia", reuniendo dinero con el que pagar a la empresa estadounidense Hart Security, que se dedica a entrenar y formar luchadores y mercenarios por todo el mundo -y que, años más tarde, ha actuado como mediadora para el cobro de rescates en aquellas mismas aguas: ¡negocio redondo!-.

Al parecer, hubo intentos de esos guardacostas voluntarios de negociar con los buques de pesca extranjeros para que dejaran de faenar o pagaran un impuesto para seguir haciéndolo, intentos que resultaron fallidos. El desenlace final fue lo que hoy se califica como piratería somalí. En un país plagado de armas, desgarrado por bandas rivales y sometido a una situación económica desesperada, un desenlace así no debería sorprender. A la vista de lo anterior es legítimo preguntarse:
¿quiénes son, en esta historia, los verdaderos piratas?

Hay en España quien propone que los atuneros españoles (que son sobre todo vascos) lleven militares a bordo para disuadir a los piratas. En el Parlamento vasco, los votos del PP y el PNV han hecho posible el pasado 8 de octubre aprobar una moción en esta línea. El Congreso ya lo había descartado meses antes arguyendo que la legislación española no lo permite. Francia sí lo permite, y hace tiempo que en el Índico los barcos de pesca franceses llevan militares a bordo.

Pero esta diferencia es de detalle: ambos países lograron que el 10 de diciembre de 2008 los ministros de Defensa de la Unión Europea aprobaran la llamada Operación Atalanta contra la piratería somalí, y que se diera luz verde al envío de entre 6 y 10 buques de guerra para "garantizar la seguridad" en el golfo de Adén con el mandato de vigilar las costas de Somalia, "incluidas sus aguas territoriales".

Estos hechos muestran que el colonialismo no sólo no ha muerto, sino que está tomando nuevos bríos. Y un nuevo aspecto marcado por la crisis de recursos naturales, en este caso la pesca. Las flotas pesqueras de los países ricos, compuestas por buques con capacidad para moverse por todos los mares del mundo, esquilman un caladero tras otro: son las principales culpables de la sobrepesca que desde hace años viene destruyendo la capacidad de regeneración de las especies marinas y preparando un colapso de las capturas a escala mundial.

Las primeras perjudicadas son las poblaciones de los países pobres que dependen de la pesca local: ellas carecen de flotas potentes para pescar lejos de sus costas. El caso somalí es uno de los más sangrantes por las circunstancias políticas internas, pero no es el único.

España está recuperando sus blasones imperiales contribuyendo a empobrecer a uno de los países más pobres del mundo. Al hacerlo no sólo comete una injusticia, sino que práctica una política sin futuro también para sus habitantes. Porque cuando ya no haya caladeros por explotar en ningún rincón del mundo, ¿qué harán nuestros marineros y pescadores?

Es una indignidad aprovecharse de un país desangrado por una guerra civil y luego mandar a los soldados a defender una causa indefendible que no hace más que profundizar la tragedia de ese pueblo. Y si se quiere mirar desde otra óptica, ¿cuánto nos cuesta mantener la dotación de dos buques de guerra, un avión y 395 efectivos de la Marina española que tenemos destacados en la zona?

El caso tiene su moraleja. Un país desarrollado como España no debe, tras agotar sus propios recursos pesqueros, expandirse por los mares del mundo privando a otras poblaciones más pobres de sus medios de subsistencia, porque agrava la situación de esas poblaciones y las empuja a una resistencia que desemboca en aventuras violentas y salidas militares.

La solución hay que buscarla en casa, adaptándose a unos ecosistemas dañados y gestionándolos mejor (por ejemplo, con la piscicultura como alternativa a la pesca), y adoptando medidas previsoras para que nadie se quede sin trabajo y sin fuente de ingresos. Es inquietante que se esté haciendo exactamente lo contrario: optar por la huida hacia delante y por un neoimperialismo ecológico reforzado militarmente que sólo puede redundar en un empeoramiento de la situación.

Comentarios de nuestros lectores:

#1.- Los españoles otra vez
07-11-2009 20:37

Por obra de la miseria espiritual de millones de españoles, otra vez son el "pretexto" humanitario de los "secuestros" y del "canje". ¿Quién envió a ese barco con españoles a esa zona? ¿Por qué el gobierno secuestra a unos africanos cuando el Juez Garzón y todos los juristas dicen que España no tiene competencia internacional? ¿Quiénes son realmente los terroristas y piratas desde hace más de 5 siglos?

El documental dice más de lo que dice. Porque plantea una larga cadena de crimenes que disfrutan todos los euroestadounidenses comiendo pescado "barato", las grandes empresas de los supermercado ofreciendo "promociones". ¡Nadie preguntó de dónde salían! Todos sin excepción euroyanquis son copartícipes y beneficiarios de los crimenes desde hace 5 siglos. Justo por eso Cristóbal Colón y sus pandillas un Papa, el Jefe del Estado del Vaticano, lo quería hacer "santo" porque trajo tantos "paganos" a la grey de dios, esto es a la explotacióni más inícua.


#2.- ¿Quiénes son los piratas?
Mascaro|08-11-2009 20:21

¿Los barcos de la UE (esquilamdo ya el atún mediterráneo) van a pescar al Ïndico?
¿Cuál es la miserable cantidad que paga la UE a los países del Índico por pescar en sus aguas?
¿Qué haríamos nosotros si los barcos de Somalia vinieran a pescar en nuestras costas?
¿Son estos "piratas" tan ejemplares para los niños como los que les vende la industria cinematográfica? ¿De qué forma se utilizan los términos para que resultan peyorativos si son de Somalia y admirables si promueven el consumo?
¿No seremos nosotros los filibusteros (más adecuado aquí que piratas) que explotamos a los pueblos empobrecidos y vaciamos sus mares para llenar aún más nuestras arcas y barrigas?

#3.- El secuestro es un delito nauseabundo.
Miguel|12-11-2009 10:31

El secuestro es un delito muy grave y debe penarse al máximo nivel, si Somalia no lo hace, lo deben hacer los países a los que pertenecen los secuestrados.
No justifiquemos el delito de secuestro con situaciones injusticias de la vida de los somalís.
Somalia otorga licencias a las navieras para pescar en sus aguas, y por lo tanto la pesca en sus costas es totalmente legal. (Una situación injusta para la población somalí desde mi punto de vista, pero legal)
El mar se está esquilmando no solo en el índico, sino en todos los mares. Incluso la pesca de ballena (prohibida) es algo habitual para los japoneses, que capturan miles y miles de ejemplares con el ridículo pretexto de investigación.
Los gobiernos de el mundo deberían plantearse, a nivel global, la racionalización de la pesca, períodos de descanso, etc. para garantizar la biodiversidad de la vida marina, y para asegurar también, de esta forma, la pesca para años venideros, porque al ritmo que va la pesca, se acabará en pocos años, al menos las especies más codiciadas, como el atún rojo.

Fuentes: www.kaosenlared.net, www.youtube.com
Tema: Sociedad

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