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El matemático Klaus Hasselmann (Hamburgo, 1931), autor del método 'huellas climáticas', recibió ayer el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de cambio climático, por demostrar que la actual tendencia al calentamiento global es atribuible, principalmente, a la actividad humana.
Su método 'fingerprinting' permite distinguir entre la variabilidad natural del clima y la perturbación por el aumento de los gases de efecto invernadero.
«Es muy probable que la actividad humana sea la causante del calentamiento global que está viviendo el planeta». En la terminología del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) ese «muy probable» significa que existe un 90 por ciento de posibilidades de que eso sea así.
No fue hasta 2007, en el cuarto informe de este organismo presentado en París, cuando los científicos se atrevieron a describir qué es lo que está detrás del calentamiento global con ese grado de certidumbre. |
Y pudieron hacerlo gracias al método desarrollado años antes por Klaus Hasselmann que permite discernir qué parte de la variación climática se debe a causas naturales y cuál a la mano del hombre.
Ahora, la Fundación BBVA concede a Hasselmann (Hamburgo, 1931) su premio Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cambio Climático, que está dotado con 400.000 euros. Estos premios, que comprenden ocho categorías y que tienen una dotación económica total de 3,2 millones de euros, pueden considerarse los más importantes del mundo tras los Nobel.
Cálculos matemáticos
Según señala el acta del jurado, se le concede este galardón por «desarrollar métodos que establecieron que la actual tendencia del calentamiento global es atribuible, principalmente, a la actividad humana». Su método, conocido como el de la «huella climática», y que «reposa sobre un conocimiento profundo de cálculos matemáticos», según el profesor de Investigación del CSIC, Carlos Duarte, quien forma parte del jurado de este premio, permite distinguir entre la variabilidad natural del clima y la perturbación por el aumento de los gases de efecto invernadero.
Una cuestión que, como recuerda Duarte, «tenía empantanada a la ciencia del cambio climático». Además, de sus conocimientos matemáticos, enraizados en la física cuántica, que le llevaron a desarrollar su método, el jurado también ha tenido en cuenta la contribución de Hasselmann a la creación de una comunidad científica y al impulso de los modelos globales de predicción climática. «Él tuvo la visión de que eran necesarios grandes ordenadores», explica Duarte.
Desde Alemania y vía telefónica, Klauss Hasselmann se mostró sorprendido y halagado por el premio. «El calentamiento global es una realidad, lo sabíamos antes de poderlo demostrar, estamos cambiando el clima con nuestras actividades». En cuanto al resultado de la reciente Cumbre del Clima en Copenhegue, se muestra tajante: «Nos ha defraudado a todos porque era algo prometedor. Yo les daría a los gobernantes una nota de un uno».
Sin embargo, Hasselmann asegura que «el problema tiene solución» La clave está en impulsar las energías renovables «con una tecnología que ya existe», y con decisiones políticas que incidan sobre la economía. Mitigar el cambio climático «no es caro, y si ponemos en marcha las políticas adecuadas podemos hacerle frente sin que ello afecte a nuestro modo de vida. Es más, mejorará nuestra vida».
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Inversión española.
Durante su discurso, Hasselmann destacó la inversión de España en energías renovables y recalcó la necesidad de que las soluciones se lleven a cabo «de manera global y conjunta por todos los países».
Hasselmann es director emérito del Instituto Max Planck de Meteorología, en Hamburgo, que fundó en 1975 y dirigió durante 25 años. Entre 1961 y 1972 investigó en la Universidad de Hamburgo y, en EE UU en el Instituto Scripps de Oceanografía y el Laboratorio Oceanográfico Woods Hole. Entre 1988 y 1999, fue director científico del Centro Alemán de Computación del Clima, en Hamburgo. Es miembro fundador del European Climate Forum, que fomenta la investigación multidisciplinar en cambio climático.
Se puede frenar el cambio climático sin que afecte a nuestro estilo de vida. Fuente: El País - 16.06.04
Entrevista realizada por El País el 16 de Junio 2004 a Klaus Hasselmann.
Klaus Hasselmann, alemán de 70 años, es uno de los padres de la investigación en clima. Ha dirigido durante un cuarto de siglo, hasta 1999, el prestigioso Instituto Max Planck de Meteorología.
Su trabajo ha sido clave para el desarrollo de los actuales modelos de clima, que introducen la interacción entre la atmósfera y el océano, y también para hacer detectable la influencia humana en el calentamiento. Ahora, como profesor emérito, sigue investigando pero se guarda tiempo para su afición, la física de partículas. En diciembre de 2003, Hasselmann advertía en un artículo en Science que el protocolo de Kioto "tendrá un efecto insignificante en el cambio climático futuro", porque lo único realmente efectivo sería reducir a cero las emisiones de dióxido de carbono en el plazo de un siglo. Sin embargo, su mensaje no es pesimista. Más bien lo contrario: "El problema es resoluble" y a un coste "perfectamente asumible", dice. Hasselmann abrió el primer encuentro de la recién constituida Asociación de Científicos por el Medio Ambiente (CIMA), celebrado recientemente en la Universidad de Alcalá de Henares.
Pregunta. ¿Cuál es nuestro grado de conocimiento actual sobre el clima?
Respuesta. Lo que dijimos los científicos ya a mediados de los setenta se ha demostrado correcto. Las predicciones se han vuelto más precisas, pero en lo básico es lo mismo: si quemamos nuestros combustibles fósiles al ritmo al que lo hemos venido haciendo tendremos un calentamiento de entre 3 y 5 grados dentro de un siglo. La diferencia es que ahora se puede detectar la influencia del hombre. Y nuestra preocupación no es tanto por el calentamiento que vemos hoy, sino por lo que ocurrirá en el futuro si no hacemos nada para evitarlo. Realmente necesitamos usar energía renovables.
P. O sea que los modelos están trabajando bien. ¿También los regionales?
R. Los modelos regionales no son tan precisos como para decir lo que pasará en Francia o en España. Pero sí predicen el clima en grandes áreas, como los continentes.
P. En su último artículo se dice que Kioto viene a ser una pequeña gota sin apenas efecto para frenar el calentamiento.
R. Sí. Los modelos nos dicen que tenemos que reducir las emisiones de dióxido de carbono casi a cero en un siglo o siglo y medio. Y lo que Kioto dice es que los países industrializados deben reducir sus emisiones un 5% respecto a 1990, y eso sin contar con EE UU. Es del todo insuficiente. Pero es un comienzo, no debemos negarlo. Lo que hay que hacer en paralelo a Kioto es preguntarnos qué debemos hacer a largo plazo para reducir emisiones. Mi opinión es que debemos apostar por la energía solar.
P. ¿Por concentrarnos en el corto plazo nos estamos olvidando del largo?
R. Sí, exactamente, ésa es la cuestión principal. No digo que no debamos hacer nada a corto plazo, sino que también debemos mirar a largo plazo. Países como EE UU, que no están haciendo lo bastante para reducir sus emisiones, podrían contribuir desarrollando tecnologías para el largo plazo.
P. Habrá mucha gente a la que su mensaje le suene pesimista y tremendista. ¿Qué les diría?
R. Eso es un malentendido, porque en realidad tenemos mucho tiempo. No podemos no hacer nada, pero si estudiamos el problema con calma y desarrollamos las tecnologías necesarias se puede frenar el cambio climático sin que afecte en absoluto a nuestro estilo de vida. Pasar de energías fósiles a energías renovables no costaría más de un 3% o un 4% del producto interior bruto en cualquier país. Y eso equivale más o menos al crecimiento de un año. Es decir, hablamos de un retraso en el crecimiento económico de un año, una minucia comparada con los problemas a que nos enfrentamos.
P. ¿La sociedad acepta ya la existencia del problema?
R. Sí, creo que los políticos lo aceptan en todas partes, incluido EE UU. Algunos sectores de la industria siguen diciendo que aún no está lo bastante demostrado, pero se están quedando solos. La idea de que los científicos deben demostrar lo que va a pasar dentro de 10 años es ridícula; lo que deben hacer es dar buenas estimaciones, para que los políticos tomen decisiones. Por supuesto, hay un montón de cosas no predecibles -¿quién iba a decir que caería el muro de Berlín?- pero tenemos que estar preparados y buscar una solución.
P. ¿Realmente pueden las energías renovables sustituir a las fósiles?
R. Hoy día las energías alternativas son más caras, pero sabemos por experiencia que después de trabajar en una nueva tecnología su precio se reduce con el tiempo. En 10 o 20 años su precio se reducirá lo suficiente.
P. Y dice que la solar podrá ser la principal fuente energética... sin energía nuclear... Suena utópico.
R. Sí, sin energía nuclear. La energía nuclear tiene problemas aún no resueltos, problemas como los residuos radiactivos y el terrorismo, y hasta que no los resolvamos no deberíamos usarla. Con la solar aprenderemos a ahorrar más energía. Hasta ahora hemos tenido energía muy barata, y eso nos ha hecho ser muy despilfarradores. Cuando usemos una tecnología más cara tendremos que ahorrar.
P. Pero siempre se dice que la eficiencia de las células fotovoltaicas es demasiado baja.
R. La eficacia actual ronda el 10%, y creo que con el 20% o 25% sería suficiente. No hay que olvidar que nos llega una radiación de 1,3 kilovatios por metro cuadrado, que es un montón. Y podemos almacenar la energía en forma de hidrógeno, y transportarla. También se puede usar la energía solar térmica, para calentar fluidos y mover turbinas.
P. ¿Y las otras energías renovables?
R. La eólica está evolucionando bastante bien. Tenemos que ir trabajando en todas ellas a ver cuál da mejor resultado; al final probablemente nos abasteceremos de varias.
P. ¿También la energía de fusión?
R. Es otra posibilidad, pero personalmente lo veo muy lejano.
P. ¿Cree que la política energética europea está fomentando lo bastante las energías renovables?
R. Desde luego creo que debería destinarse más dinero a la investigación de energías renovables.
P. ¿Qué piensa de las técnicas de secuestro del CO2?
R. Está bien explorar la opción, pero no deberíamos depender de ella. Sabemos que el carbono no puede permanecer más de 200 años en el océano, y en otro sitio siempre puede salir.
P. ¿Podría describir cómo cree que será el mundo y cómo le gustaría que fuera dentro de 50 años?
R. Eso es interesante... Puedo imaginarme un escenario terrible si no nos espabilamos y entendemos el problema; un mundo lleno de conflictos, con terrorismo y una brecha norte-sur más amplia. Si seguimos la filosofía de Bush acabaremos en un infierno. Pero no creo que la gente sea tan tonta. La gente entenderá el problema e irá respondiendo gradualmente. Los políticos son muy tímidos; si dijeran claramente "tenemos este problema y hay que hacerle frente", los ciudadanos estarían dispuestos a asumir los costes adicionales, especialmente en el mundo rico. Vivimos tan bien que nadie notaría una reducción del 5% en los ingresos. El problema es resoluble, sólo tenemos que decidirlo.
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