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La crisis de fondo está en la educación
La educación del futuro gestionará la diversidad de las aulas modernas fomentando la inteligencia social y enseñará a gestionar las emociones positivas y negativas. Analizado por Eduard Punset.
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Hay una gran mayoría de científicos convencida de que la próxima revolución, la que cambiará nuestras vidas hasta límites irreconocibles, será la fusión de la biología y la tecnología, que ya ha empezado.
Esta revolución avanza a pasos agigantados, pero yo estoy convencido de dos cosas: de que no será la más importante y de que le va a ganar la partida otro tipo de transformación que se expresará, a la vez, más profunda y lentamente.
¿Por qué digo eso? Les pido a mis lectores que cierren los ojos un instante e imaginen la actividad que peor funciona de todas las prestaciones universalizadas: la justicia, la seguridad ciudadana, la enseñanza, la sanidad, el ocio, el transporte o la asistencia social a ancianos y necesitados. Otros y yo hemos hecho esta prueba en contextos sociales muy diversos.
Pues bien, por ello puedo anticiparles el resultado de su experimento. Son muy pocos los que aludirán a la educación o la enseñanza como a la actividad que atraviesa la crisis más grave. |
Y, sin embargo, es, a mucha distancia de las demás, la que menos está respondiendo a las exigencias de las sociedades modernas. Tenemos un sistema educativo instalado en la Prehistoria. Intuimos ahora que la reforma educativa de los próximos 50 años a nivel mundial se caracterizará por una reforma radical de la profesión de maestro. Lejos de ser una profesión liviana, la de maestro será una carrera con un contenido más profesional y complejo que cualquier otra.
Lo que está aflorando del análisis en curso es que el objeto de la reforma no es tanto alterar la complejidad de las clases globalizadas, ni la propia sociedad, como la categoría de los maestros, que verán sus objetivos transformados. El objetivo no será cambiar las clases, que, a veces, fruto del proceso de globalización, parecen una reunión de 30 jóvenes con problemas mentales gritando a sus maestros. Tampoco podemos cambiar de la noche a la mañana las asociaciones de padres, que parecen compaginar un desinterés inaudito por la educación de sus hijos con una cierta agresividad contra el profesorado.
La educación del futuro gestionará la diversidad de las aulas modernas fomentando la inteligencia social y enseñará a gestionar las emociones positivas y negativas. (Imagen: usuario de Flickr.)
¿Cuál será, pues, a partir de pasado mañana, la misión de los sistemas educativos en el futuro? ¿Formar especialistas? No. La reforma de la enseñanza se propondrá dimensionar ciudadanos en un mundo globalizado. ¿Pertrechar las mentes de sus estudiantes? No. Los esfuerzos venideros en materia educativa apuntarán a reformar los corazones de la infancia y la juventud, olvidados por la obsesión exclusiva en los contenidos académicos.
¿Cómo se consigue alcanzar esta misión? Cumpliendo estos dos objetivos. Uno: aprender a gestionar la diversidad de las aulas modernas, a las que ha cambiado profundamente su cariz la globalización. Se trata de fomentar la inteligencia social y no sólo la individual, hacer que sirva para concatenar cerebros dispares y distintos, tomando buena nota de sus diferencias étnicas, culturales y sociales.
Simultáneamente –y éste es el otro objetivo–, resultará imprescindible que los maestros fomenten el aprendizaje de las emociones positivas y negativas, que son comunes a todos los individuos y previas a los contenidos académicos destilados a la infancia; es decir, aprender a gestionar lo que nos es común a todos. Se trata de enseñar a los jóvenes a gestionar la rabia, la pena, la agresividad, la sorpresa, la felicidad, la envidia, el desprecio, la ansiedad, el asco o la sorpresa.
Al profundizar en el sistema de enseñanza del futuro, estamos constatando que, lejos de ser la profesión de maestro una de las más livianas, es ya, sin lugar a dudas, las más compleja y sofisticada de todas ellas. ¿Cómo ha podido la sociedad, los propios educandos y las instituciones hacer gala de tanta ceguera?
Biografía
Eduardo Punset Casals (Barcelona, 1936) es abogado, economista y comunicador científico. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid y máster en Ciencias Económicas por la Universidad de Londres. Ha sido redactor económico de la BBC, director económico de la edición para América Latina del semanario The Economist y economista del Fondo Monetario Internacional en los Estados Unidos y en Haití. |
Como especialista en temas de impacto de las nuevas tecnologías, ha sido asesor de COTEC, profesor consejero de Marketing Internacional en ESADE, presidente del Instituto Tecnológico Bull, profesor de Innovación y Tecnología del Instituto de Empresa (Madrid), presidente de Enher, subdirector general de Estudios Económicos y Financieros del Banco Hispanoamericano y Coordinador del Plan Estratégico para la Sociedad de la Información en Cataluña.
Último programa de Redes. Redes 52: Por qué más es menos.
¿Somos más libres por tener más donde elegir… o más bien nos ahogamos en el océano de posibilidades que tenemos a nuestro alcance? El psicólogo Barry Schwartz nos da en Redes algunos consejos para no sucumbir a la perpetua insatisfacción que nos persigue en la sociedad moderna marcada por la abundancia.
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COMENTARIOS DE LOS LECTORES
# Rosa Maese Fidalgo:
22 Noviembre 2009 a las 2:38 am
Todos sus artículos, son verdaderamente inspiradores para mí, quiero agradecerle éste último. Siempre he pensado que la enseñanza en un mal que debemos mejorar por la vía que usted indica. Genial su claridad de visión. Saludos.
# Aritz:
22 Noviembre 2009 a las 2:39 am
Estoy en total acuerdo con esta idea y objetivos… el problema es que la formación del maestro la veo muy lejos de esas sofisticadas capacidades de transmisión y partiendo de la cantidad de maestros que deberían hacer este trabajo con eficacia… me pregunto: ¿cuanto tiempo/generaciones deben pasar para que estos maestros lleguen dotados de esas capacidades, valores y perspectivas? ¿somos conscientes de que para poder transmitir uno debe poseer esas virtudes?
# Jesusa Ricoy Olariaga:
22 Noviembre 2009 a las 2:58 am
Estimado señor Punset,
me parece muy interesante su mirada al futuro de la educación, yo educo a mis hijos en casa en Londres y pese a que la sociedad cuestiona la socialización de mis hijos, creo que socializan de manera más real que aquellos que estan en el aula. Todos los dias observan las interacciones sociales que ocurren a su alrededor en el mundo adulto y con niños de diferentes edades. Creo que la mentalidad de grupo por edad con un adulto al mando, es tambien parte de un esquema obsoleto, quizas hay que tirar abajo los cimientos sobre los que hemos creado un sistema educativo y recomenzar de nuevo, preguntandonos que se pretende al educar. ¿Utopia? siempre y cuando el dinero interfiera en nuestras intenciones, supongo que si. En cuanto a una educación que respete individualidades, razas y culturas…cuando hay entre 25 y 30 niños en un aula me imagino que la cosa se complica.
Aprovecho para decirle que le sigo con gran interes desde Londres y que intercambié correos con su hija sobre temas similares y es encantadora.
Un saludo
Jesusa Ricoy Olariaga
# A profa:
22 Noviembre 2009 a las 3:04 am
Ayer concluyó la X edición de Inforensino en Lugo, se puede decir que las principales ideas aportadas por los conferenciantes están en la línea de este artículo, sobre todo en lo referido al primer objetivo. Curioso, el segundo objetivo señalado por usted ni enseñó la patita por debajo de la puerta, a lo mejor estamos todos demasiados obsesionados con otros aspectos de esta revolución pendiente en la enseñanza y nos olvidamos de esos otros aspectos imprescindibles para crear personas integradas y felices.
Felicidades por su blog y por este artículo.
Saúdos desde Galicia.
# ZEMOS98:
22 Noviembre 2009 a las 3:05 am
Estimado Señor Punset, quería dejarle un vídeo documental de una experiencia que hemos realizado en un centro educativo con la colaboración de Platoniq y del IES Antonio Domínguez Ortiz, seguro que le interesa porque entronca directamente con su post sobre educación.
# Rocío:
22 Noviembre 2009 a las 3:10 am
Estoy completamente de acuerdo. Como estudiante de psicología he podido comprobar la gran variedad de sistemas de aprendizaje que existen (además de las que se pueden diseñar), y el método castigo-recompensa ha demostrado no ser más que un condicionante de la conducta, no un método educativo. La enseñanza debería basarse en potenciar el razonamiento del alumno, y no hacerlo obedecer sin explicar porqué. Entonces sólo se crean automatismos que chocan con la autonomía de la persona en el futuro.
# Santiago:
22 Noviembre 2009 a las 3:19 am
¿Por qué el objetivo no será cambiar las clases? Yo creo que sí, que es imprescindible. Hay que ir a un modelo de enseñanza en el que primen las tutorías, con unas pocas clases presenciales, en la que se pongan los “trabajos” y una escuela en la que los alumnos encuentren todos los recursos para resolverlas, trabajos en grupo, trabajos individuales, proyectos transversales. Y una escuela que de respuesta en todo momento. La enseñanza tiene que dejar de estar limitada a unas horas y unos meses al año.
Todo esto choca con la legislación, pero es imprescindible: dar respuesta a las necesidades de aprendizaje del alumno cuando se produzcan, y no cuando dispongan las autoridades.
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Ver todos los videos documentales de Redes por Eduard Punset.
Fuentes: blip.tv, Autor: Eduard Punset , www.eduardpunset.es Tema: Sociedad |
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