Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)
Francisco de Goya, podría ser considerado como el nexo entre otros dos pintores inmortales, Diego Velázquez y Pablo Ruiz Picasso. En él, podemos encontrar rasgos en su estilo pictórico como artísticos tan diversos como el Barroco y las vanguardias del siglo pasado...
Conoce su vida y obras de una forma diferente.

Índice - 21 de Abril del 2010
Tema: Biografías / Subcribirse

Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) fue un pintor y grabador español. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. En todas estas facetas desarrolló un estilo que inaugura el Romanticismo. El arte goyesco supone, asimismo, el comienzo de la Pintura contemporánea, y se considera precursor de las vanguardias pictóricas del siglo XX.

Tras un lento aprendizaje en su tierra natal, en el ámbito estilístico del barroco tardío y las estampas devotas, viaja a Italia en 1770, donde traba contacto con el incipiente neoclasicismo, que adopta cuando marcha a Madrid a mediados de esa década, junto con un pintoresquismo costumbrista rococó derivado de su nuevo trabajo como pintor de cartones para los tapices de la manufactura real de Santa Bárbara.

El magisterio en esta actividad y en otras relacionadas con la pintura de corte lo imponía Mengs, y el pintor español más reputado era Francisco Bayeu, que fue cuñado de Goya.

Una grave enfermedad que le aqueja en 1793 le lleva a acercarse a una pintura más creativa y original, que expresa temáticas menos amables que los modelos que había pintado para la decoración de los palacios reales. Una serie de cuadritos en hojalata, a los que él mismo denomina de capricho e invención, inician la fase madura de la obra del artista y la transición hacia la estética romántica.

Además, su obra refleja el convulso periodo histórico en que vive, particularmente la Guerra de la Independencia, de la que la serie de estampas de Los desastres de la guerra es casi un reportaje moderno de las atrocidades cometidas y componen una visión exenta de heroísmo donde las víctimas son siempre los individuos de cualquier clase y condición.

Gran popularidad tiene su Maja desnuda, en parte favorecida por la polémica generada en torno a la identidad de la bella retratada. De comienzos del siglo XIX datan también otros retratos que emprenden el camino hacia el nuevo arte burgués. Al final del conflicto hispano-francés pinta dos grandes cuadros a propósito de los sucesos del levantamiento del dos de mayo de 1808, que sientan un precedente tanto estético como temático para el cuadro de historia, que no solo comenta sucesos próximos a la realidad que vive el artista, sino que alcanza un mensaje universal.

Pero su obra culminante es la serie de pinturas al óleo sobre el muro seco con que decoró su casa de campo (la Quinta del Sordo), las Pinturas negras. En ellas Goya anticipa la pintura contemporánea y los variados movimientos de vanguardia que marcarían el siglo XX.

La maja desnuda


La figura de Francisco de Goya y Lucientes podría ser considerada como el nexo entre otros dos pintores inmortales de las artes españolas, Diego Velázquez durante el siglo XVII y Pablo Ruiz Picasso durante el siglo XX. En él, podemos encontrar numerosos rasgos tanto en su estilo pictórico como en las temáticas que sirven como puente entre dos estilos artísticos tan diversos como el Barroco y las vanguardias del siglo pasado.

Y es que en Goya se puede ver la progresión de un artista a lo largo del tiempo de una manera clara. Va partiendo desde unos principios plásticos tradicionales como se correspondía con su formación primitiva de pintor de iglesias y creador de cartones para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara (lo que podría enmarcarle dentro del neoclasicismo) hasta ser un pintor avant-la-lettre que preludia unos setenta años antes el impresionismo. Además, Goya es un pintor al que el devenir histórico del tiempo que vivió le influyó de manera decisiva. Gracias su obra, pudimos conocer los usos y costumbres de la sociedad del siglo XVIII español y el trauma que supuso la Guerra de Independencia.

Pero no debemos olvidar que Goya es testimonio de una tragedia intelectual. Un hombre que asistió como espectador de primera línea a la política de su tiempo, que reforzó durante el reinado de Carlos IV sus pensamientos simpatizantes con la Ilustración. Esa visión que conservó durante parte de su vida de que los principios ilustrados realmente cambiarían el mundo fueron frustrados. La invasión napoleónica, la sinrazón de la guerra y la violencia que se desató y la encrucijada moral que tuvo que suponerle entre elegir a sus compatriotas o apoyar a los invasores por sus simpatías con la Ilustración al final le comportaron un exilio en el que acabará sus días en Burdeos.

Dentro de este ciclo de artículos que he dedicado a la Guerra de Independencia, he hecho referencia a la obra del pintor zaragozano directa o indirectamente. A lo largo de unos tres artículos, desglosaré y analizaré las etapas de Goya.

Los Primeros Años.

Nacido en Fuendetodos, el 30 de Marzo de 1746, en el seno de una familia de origen humilde por parte de padre y de otra venida a menos por parte materna, Francisco de Goya pasará los años de su juventud en Zaragoza, asistiendo a las clases en los Escolapios de la capital maña y recibiendo la formación inicial de manos de José Luzán, pintor local de quien aprendió los rudimentos del dibujo. Como es de esperar, la influencia de las obras del Renacimiento y Barroco italianos fue muy importante.

Por aquellos tiempos, la llegada de Carlos III desde el reino de Nápoles para detentar el trono español supuso también nuevos aires artísticos procedentes de la península italiana. Principalmente, dos autores como Mengs y Tiépolo rivalizaban entre ellos por su concepción tan diferente del arte, concepción que por capilaridad llegaba hasta los pilares conceptuales del arte en la Real Academia de Bellas Artes de Madrid. Hasta la capital de España se trasladó Goya, para probar suerte en 1763. (derecha, Carlos III por Mengs)

Lo más lógico, al suspender, hubiera sido que Goya volviera a su casa y entonces este artículo que escribo, seguramente, no tendría razón de ser. Pero en cambio, Goya decidió quedarse en la capital del reino durante tres años más, período en el cual entablaría amistad con Francisco Bayeu, otro artista maño que había sido llamado a Madrid por el mismo artista Mengs. Gracias a esto, Goya tuvo oportunidad de conocer de primera mano las obras del maestro bohemio y más tarde, las obras italianas de Lucas Jordán, Giaquinto y Tiépolo. Ante ambas vertientes, Goya tomó partido por la sensualidad italiana y alejarse del academicismo excesivo de Mengs, algo que encajaba mejor con él durante aquellos años.

El Viaje a Italia.

En 1766, Goya intenta de nuevo ingresar en la Real Academia de Bellas Artes, pero de nuevo suspende. Poco más tarde, Tiépolo fallece y Goya comprende que, al menos, por ahora, no tendría forma de entrar en la Real Academia, por lo que decidió marcharse a Italia, concretamente a Roma. Durante esos años, la influencia de otros artistas del momento no será inmediata, pero se dejarán ver cuando el estilo de Goya madure. Por ejemplo, Fusslï y su prerromanticismo, las formas pintorescas de Houbert y el academicismo de las Estancias Vaticanas de Rafael o de los hermanos Carraci en la Pazzo Farnesi. Su periplo por tierras italianas concluirá con un nuevo fracaso, al presentarse a un concurso convocado por la Academia de Parma, que pierde de nuevo.

De nuevo en España.

La vuelta a España dará con Goya en Zaragoza, que recibirá un encargo para la pintura de frescos en la bóveda de la Basílica de El Pilar en la capital del Ebro. Su trabajo allí le permitirá que Mengs se ponga en contacto con él y le requiera que comience a ejecutar cartones que sirvan para decorar el palacio de San Lorenzo de Escorial, con motivos de caza. Más tarde, el encargo se extenderá al Palacio Real de Madrid. Durante este tiempo, Goya, con un estilo italianizado, desarrollará un total de sesenta y tres cartones.

La temática de estos cartones para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara se basará en un tópico figurativo de la época que constituirá el modelo español que se buscaba para decorar las estancias reales. La obra de Goya se basará en representar escenas cotidianas de la vida rural, repleta de majos, manolas, pillos, vendedores ambulantes... Es durante este período cuando el "majismo" de Goya llega a su esplendor. Obras como "El Quitasol", "La Gallina Ciega", "El Baile de San Antonio", "La Cometa"... son buenos ejemplos de ello. Encontramos jóvenes mozos y mozas bien vestidos a la manera popular, con unos fuertes colores basados en brillantes amarillos y azules que se difuminan en sus contornos, creando escenas con cierto nivel de neblina que son claras muestras del gusto dieciochescos, con una relevancia fundamental de la luz y su incidencia, pero esta vez, no sobre tonalidades oscuras o con contrastes con la sombra como en otros autores.

Es evidente que estos matices, que al fin y al cabo, se encontraban realizados sobre unos cartones que no debían que servir más que para servir de orientación para los fabricantes de tapices, eran imposibles de plasmarlos. Pero al menos, sirvieron para que en 1780, con la presentación de Cristo Crucificado, ingrese en la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando, lo que le promocionará dentro del estamento nobiliario permitiéndole el contacto con la nobleza y más adelante, la Familia Real.

Goya y el 2 de Mayo.

El Arte es una fuente de conocimiento histórico muy importante. Ya sea desde los bastones de mando de hueso realizados en tiempos del Paleolítico, las primeras cerámicas neolíticas o la mismísima Capilla Sixtina, el Arte puede representar muchos aspectos de la época histórica en la que se produjo, revelando formas de vida, concepciones vitales, creencias religiosas, héroes, grandes enemigos...
En esta ocasión, vamos a analizar, para los chicos/as de 4ºESO, la importancia que tiene Goya para la comprensión de la Guerra de Independencia (1808-1814).

Aquí tenéis a la familia de los Borbones de España al completo. Lo que parece ser una bonita estampa familiar con Carlos IV, su mujer Maria Luisa de Parma y sus hijos entre los que destaca el primogénito Fernando y su hermano Carlos María Isidro, no deja de ocultar, en el retrato psicológico que hace Goya de sus protagonistas, las evidentes tensiones que existen dentro de dicha familia y que explotarán con el paso de los años. Ahí podéis observar al famosísimo en nuestras clases Carlos María Isidro, bajo cuyo nombre el absolutismo español del siglo XIX se reunirá apodándose "carlistas".

Como os comenté en clase, el 2 de Mayo, el pueblo de Madrid se levantó en armas contra el invasor francés. Y como os recalqué, no dejó de ser un pueblo combatiendo contra un ejército, luchando con las armas que buenamente tenía o pudo reunir, enfrentándose a la Grande Armée napoléonica, que había triunfado en los campos de batalla de Jena o Austerlitz años atrás. Fijáos en el dramatismo de la composición. La cara de terror del mameluco del centro al ver que se cae de su montura, junto a las diagonales de los cuerpos de los luchadores en completa tensión, aumentada por el gesto contorsionado del caballo a cuyo a jinete han matado y casi desmontado.

Hay obras que pueden representar un momento histórico y ser su símbolo a través de los tiempos. Ésta es una de ellas. "Los Fusilamientos del 2 de Mayo" es el cuadro más conocido de Goya, posiblemente, y el más ampliamente difundido. Tras sofocar la revuelta del 2 de Mayo, los franceses inician una fuerte represión que prácticamente, consistirá en el apresamiento de cualquier hombre mayor de edad que estuviera fuera de su casa. Independientemente de su estado social (fijáos cómo entre los patriotas que van a ser fusilados, podemos observar a un cura que da la bendición a un caído), todos forman parte del pueblo español que ha luchado con valentía contra sus enemigos.

Hay retratos psicológicos por doquier: la desesperación del hombre que abre sus brazos iluminado por el foco principal del faro, el miedo en los que esperan el turno de ser fusilados, la cara de uno de ellos que mira por encima de sus manos lo que va a suceder, los soldados franceses a quienes no se les ve las caras y que están ocultos en la oscuridad que proyecta sobre ellos el faro...

Dejamos a nuestro protagonista a las puertas de lo que era el poder real en la España de su tiempo. Sus trabajos últimos, conjunto a su admisión en la Real Escuela de Bellas Artes de San Fernando supusieron el espaldarazo que el pintor maño buscaba para poder auparse en las altas esferas de la sociedad.

La oportunidad vendrá de manos de un hermano del rey Carlos III, Don Luis. Este miembro de la Familia Real se había enfrentado a su real hermano debido a que Carlos III no aceptaba el enlace matrimonio que don Luis quería contraer con una joven perteneciente al pueblo llano. Airado, Don Luis renunció a la vida en palacio y a sus derechos, retirándose al campo. Hasta allí acudió Goya, para realizar uno de sus primeros retratos en esta nueva etapa: La Familia del infante Don Luis de Borbón (1783), una obra que le abrirá paso para crear una larga serie de retratos.

Por ejemplo, poco después, el Duque de Osuna será un nuevo cliente para el pintor maño, y además, ejercerá una labor muy importante de apoyo y mecenazgo para el artista, encargándole la factura de un retrato de grupo, conocido como "La Familia del Duque de Osuna". Estos retratos de grupo suelen tener características comunes. Suele ser habitual el contraste colores vivos con otros más apagados, pero ambos en tonalidades muy suaves, no estentóreas.

La luz suele aparecer por un foco interno en la misma obra, y se desparrama por el resto del lienzo, jugueteando con sus formas. Así mismo, los personajes, y atención a esto, son el elemento más característico del arte goyesco, ya que el retrato es también psicológico, apareciendo caracterizados todos los personajes en función de algún rasgo concreto de su personalidad. Claro está, esto era realizado con suma maestría y sutilidad, a fin de que los afectados no percibiesen dicha ironía.

Además de estos retratos de grupo a miembros de la aristocracia, la retratística goyesca se nutre de otros trabajos que representan a personajes ilustrados y afrancesados de su tiempo, como Melchor Gaspar de Jovellanos (fundador de la Sociedad Amigos del País y ministro de Carlos IV), Leandro Fernández de Moratín (escritor y padre de la obra "El Sí de las Niñas")... Todo esto hará que por fin, nuestro protagonista alcance en 1786 la ansiada posición de Pintor Real.

Goya y el 2 de Mayo


Goya, pintor real.

Los primeros trabajos encomendados a Francisco de Goya serán algo decepcionantes para el artista. Carlos III le encarga realizar una serie de cartones para el comedor y el dormitorio de sus hijos en El Pardo. Después, cuando su hijo Carlos IV llega al trono, obliga al artista a proseguir con el proyecto. Pero...

En 1789, los acontecimientos históricos significan un golpe tremendo para la Europa de finales del siglo XVIII. En Francia, la Revolución Francesa prende con fuerza y los hasta entonces inamovibles cimientos del Antiguo Régimen se tambalean. Carlos IV ordena cerrar fronteras con el país vecino y reprimir con dureza a los Ilustrados. Goya, que se había impregnado del espíritu ilustrado, ve cómo la esperanza de cambios dentro del Antiguo Régimen se desvanece.

Goya, el sordo.

En 1792, Goya se traslada a Sevilla, pero por el camino enferma. Sufría fuertes mareos, ruidos en el oído y su audición disminuía cada vez más. Hay diversas opiniones sobre los orígenes de esta afección. Según misivas de un amigo de Goya a éste, le indicaba que a lo mejor, era posible que fuese una consecuencia de una enfermedad venérea del artista contraída por sus numerosos devaneos. Otros especialistas apuntan que podría ser producto de los agentes químicos que empleaba el pintor, que le habrían atacado el oído. A su vuelta, Goya fue atendido por el mismísimo médico de Carlos IV, Juan Naval, como correspondía a su nueva condición de pintor de cámara.

Y esto, que podría parecer algo sin importancia, influye tanto en la obra pictórica de Goya que podríamos decir sin temor a equivocarnos que comienza una nueva etapa en la vida del artista. Físicamente, Goya desmejoró. Envejeció mucho, enflaqueció y su carácter, debido a su sordera permanente, se agrió y le convirtió en un ser huraño.

Quizás por esto, su visión de la situación de España fue más crítica. Se acabaron los cartones graciosos y contemporizadores del Antiguo Régimen, tomando el relevo obras de fuerte crítica social. Para el Duque de Osuna, en 1798, realiza "Asuntos de Brujas", un conjunto de grabados que representa la lucha de la razón contra la sinrrazón y la superchería. Esta obra es importante, porque fue el paso previo a la conocidísima serie de "Los Caprichos".

Goya y los Caprichos.

En 1789, Goya publica en el Diario de Madrid un artículo en el que se defiende en público de las acusaciones de que su nueva obra, un conjunto de unos cien grabados, ataca a personajes relevantes y las convicciones propias de la buena sociedad. Eso no bastó para que días más tarde, la Inquisición tomara cartas en el asunto y retirara las publicaciones. Grabados como "¡Hasta la muerte!" son una clara provocación presentando a una figura fea y avejentada, inspirada claramente en Maria Luisa de Parma. En el aspecto plástico, Los Caprichos presentan una clara maestría de Goya en la técnica del grabado, representando a la perfección las calidades mediante el rayados y las manchas oscuras.

Poco antes de ser destituido, Goya recibe encargo de pintar San Antonio de la Florida, algo que realiza enfocando el encargo desde una óptica poco religiosa y más apegada a escenas populares y cortesanas.

Sin embargo, quizás una de las obras más reconocidas del pintor maño es "La Familia de Carlos IV" de 1800. En él, el retrato psicológico es más que palpable. Por un lado, observamos diferentes actitudes en el hieratismo de la composición, que recuerda claramente a "Las Meninas" de Velázquez, pero incorporando sellos propios, como el de la ironía. Si os fijáis atentamente, a Goya parecen importarle más los diamantes y medallas que los personajes y sus efigies. Los rostros de la Familia Real son algo simples en el sentido de que no hay nobleza ni porte, sino más bien, una simplicidad que raya lo llano. Además, sentimientos como la envidia, el odio, la crueldad. No se os pase otra cosa. Fijáos quién está en el centro del cuadro, en vez del rey, se encuentra la reina Maria Luisa de Parma, mientras que el monarca se halla ligeramente desplazado a un lado, divididos por el infante Carlos Luis. Sobre esta obra, los especialistas debaten si en verdad fue una crítica o si la misma Familia Real se vio complacida por el trabajo...


En 1808, estalla la Guerra de Independencia y Goya se ve atrapado por una encrucijada muy difícil de evitar. Por un lado, observa cómo el ejército de Napoleón, que se suponía traía los aires del liberalismo, asesina a sus compatriotas, mientras que al mismo tiempo, las medidas que se tomaban bajo el poder de José Bonaparte le parecían la antesala de la España nueva e ilustrada que deseaba. En este sentido, y a partir de aquí, el arte de Goya refleja estos momentos de confusión. Nace la violencia en sus cuadros, un estallido de violencia que se mantendrá hasta el final de sus días, como algo presente en sus obras, y que dará un vuelco por completo a toda la obra pictórica del artista hasta entonces.

En estos primeros momentos de la Guerra, Goya realiza "El Coloso", al menos, según indican algunos especialistas.

La polémica de "El Coloso" de Goya.

En los últimos años, las dudas sobre el verdadero autor de este cuadro se han disparado de tal manera que ahora mismo, saber si Goya fue el creador de este lienzo es algo confuso. Por una parte, la Jefa de Conservación de Pintura del siglo VIII, Manuela Mena, realizó un informe para el Museo del Prado que rechazaba de plano que "El Coloso" fuese obra de Goya. Sus razones eran varias, y os las expongo ahora:

a)Falta de rigor técnico, acompañado de dificultades que eran poco comunes en Goya, como la distribución y el dominio del espacio en el cuadro o en la expresión del rostro de éste.
b) Es posible que las iniciales A.J que se encuentran en el lienzo indiquen la autoría de un discípulo valenciano de Goya, llamado Asenjo Juliá, quien intentó emular a su maestro, empleando las obras de los soldados franceses retratados por Goya en el rostro del coloso.

Sin embargo, otros especialistas, como Neil Glidding, profesor de la Universidad de Londres, reaccionaron en contra de este informe indicando grosso modo que:

a)El cuadro encaja perfectamente en su composición con la posibilidad de que Goya realizase una estampa previa en bronce del coloso.
b)En 1874, se practicó una restauración de la obra que posiblemente alterase algunos modos de la pintura original.
c)El informe de Manuela Mena no se basa en suficientes informes técnicos como para desmentir la autoría de Goya.

Así que como profesor, me limito a daros ambas opciones y vosotros decidís.

Es por esta época cuando Goya inicia una saga de bodegones poco usuales. Por ejemplo, "Bodegón con cabeza y costillas de cordero", en el que los trozos de carne y huesos dan la sensación al espectador de crudeza y violencia (recalcada por la cabeza cortada). La sangre de color rojo impacta y realza sobre el color crema de las grasas, provocando un contraste angustioso.

El coloso” de Goya


Los desastres de la Guerra (1810-1812).

En pleno apogeo de la Guerra de Independencia, Goya asiste como si fuera un reportero actual a los desmanes de los combatientes. Es testigo ocular en muchas de las obras que va a presentar en su nuevo ciclo de grabados conocido como "Los Desastres de la Guerra", llegando incluso en ocasiones ha especificar en las cartelas "Yo lo vi". Se presentan figuras retorcidas y desencajadas, que protagonizan episodios de gran crueldad y violencia, sin contemplaciones ni censuras: cuerpos amputados, muertes a garrotazos, empalamientos... Esto influye de una manera trágica en el ya atormentado Goya. EN este sentido, podríamos citar a modo de ejemplo "Carretas al cementerio", en el que personas del pueblo acarrean con los cadáveres que encuentran por la calle y los suben a carros.

Pero no sólo este pesimismo existencial sobre la condición humana y la maldad quedará reflejado en los grabados. Un conjunto de telas entre 1812 y 1814 para la Academia de Bellas Artes de San Fernando representa la cara más sucia y oscura de la sociedad de su tiempo. Ridiculiza a la Inquisición en "El Tribunal de la Inquisición", en "La procesión de los disciplinantes" se mofa de las manifestaciones de religión populares, e incluso destruye las fiestas del pueblo como "El Entierro de la Sardina". En el aspecto técnico, los rostros son máscaras, las formas difuminadas y comienza a existir una tónica que será característica de Goya que será el feísmo, como tendencia a la búsqueda de lo más grotesco y desagradable en cualquier forma de manifestación artística.

Goya patriota (1814).

Con la victoria de España sobre las armas francesas, Goya se da cuenta de que entre los vencedores, la percepción que se tiene sobre él es la de un afrancesado o traidor que se echó en brazos de Napoleón y sus soldados. Por tanto, y como ya hizo años atrás, reaccionó rápidamente, ofreciendo la posibilidades de realizar dos cuadros de temática patriótica: "Los Fusilamientos del 2 de Mayo" y "La Carga de los Mamelucos". En estas obras, se puede respirar un aire romántico pictórico que lo une, lo enlaza, a otros autores de Delacroix, en la manera de componer las escenas, del dramatismo, del empleo del color y las texturas para resaltar las escenas más importantes.

La Quinta del Sordo (1819).

Sin embargo, la suerte de Goya empeora. La situación con Fernando VII, monarca absolutista, empeora y el artista opta por retirarse a una quinta situada cerca del río Manzanares. Allí, comienza una relación con una mujer treinta años menor que él, y se sumerge en un viaje de paranoia y de surrealismo (entendidos bien), que van a producir "Las Pinturas Negras". Quizás, como dije antes, Goya ya había experimentado con obras como "El Tribunal de la Inquisición" o ""El entierro de la Sardina", pero es ahora cuando lleva la expresión de éstas su máximo exponente.

El negro, la ausencia de color, es empleado ahora por Goya como un color más. Para que armonicen, opta por reducir la tonalidad de los colores que emplea, para resaltar aún más esa atmósfera opresiva. Se emplean ocres podridos, negros espesos... las pinceladas son gruesas y deshilachadas. Las figuras se deshumanizan hasta tal punto que representan otros sentimientos más que lo que son. Por ejemplo en "Saturno devorando a sus hijos", encontramos una clara muestra del terror, del miedo en estado puro: la cara desencajada de Cronos, el cuerpo mutilado del niño cuya sangre asoma por los rebordes de sus carnes blancas desgarradas, el cuerpo enflaquecido y enfermizo de Saturno, el pelo mugriento y desordenado... y ese omnipresente no-color que realza el conjunto. Otras obras de esta serie serían "Lucha a Garrotazos", "Las Parcas" o "Dos Viejos comiendo Sopa".

Goya en Burdeos.

Finalmente, Goya, ya mayor decide pasar el resto de sus últimos días en Francia, en la localidad de Burdeos. Allí experimenta con algunas novedades técnicas, como la pintura sobre miniaturas de marfil, o perfecciona otras como la litografía que había empleado años atrás en "La Tauromaquia". La vida le depara la sorpresa de que su ahijada Rosario, pequeña, tiene un don innato para la pintura. Quizás esto haga que el pintor, después de tanta violencia y pesimismo, realice una última pintura, conocida como "La Lechera de Burdeos". Para algunos autores, fue la primera obra impresionista que se realizó en Francia, pero no podemos dejarnos engañar, puesto que posee dejes propios del último Goya: estrías en la pincelada, pinceles rotos, manchas...

Sobre 1826, Goya pide a Fernando VII su retirada como pintor real y liquidación de haberes, recibiendo una pensión por ello. Finalmente, en la noche del 15 al 16 de Abril de 1828 muere nuestro artista.

Fuentes: Profesor de Ciencias Sociales, Historia, Geografía e Historia del Arte: Antonio Miguel Martín Ponce, Wikipedia
Tema: Biografías

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