Colesterol, triglicéridos y ácido úrico
La alta concentración de colesterol y trigligeridos en la sangre, produce efectos negativos en el funcionamiento del corazón y de la circulación. Se puede reducirse de forma considerable mediante una dieta adecuada y un poco de ejercicio fisico.

Índice - 13 de Mayo del 2010
Tema: Medicina / Subcribirse

Son cada vez más los jóvenes, más hombres que mujeres, con el colesterol por encima de los niveles adecuados. De hecho, las cifras sobre la prevalencia de la hipercolesterolemia entre la población española son alarmantes. Según el documento 'Control de la Colesterolemia en España, 2000: Un instrumento para la Prevención Cardiovascular', más de la mitad de las personas entre 35 y 64 años (57,6%) tiene una colesterolemia (nivel de colesterol en sangre) igual o superior a 200 mg/dl, nivel máximo consensuado por las sociedades europeas para la prevención de la enfermedad coronaria.

El 16% de población con la misma edad se le diagnostica hipercolesterolemia definida por tener niveles iguales o superiores a 250 mg/dl (para que el diagnóstico sea determinante se mide el nivel de colesterol en dos ocasiones separadas en el tiempo).

Atendiendo a estos datos, y vista su asociación con la arterosclerosis y la enfermedad coronaria, el colesterol elevado se ha convertido ya en un verdadero problema de salud pública en España. Imagen flickr

Los hábitos alimentarios, el estilo de vida y los antecedentes de salud determinan el origen dietético del colesterol.

La situación se agrava aún más si se tiene en cuenta que muchos jóvenes no saben ni que tienen este problema porque no se han hecho un análisis de sangre desde hace años.

De hecho, gran parte de la población entre 30 y 40 años descubre que tiene el colesterol alto tras un análisis rutinario en la mutua o en la revisión periódica de la empresa. Incluso muchos de estos exámenes provienen de un centro de nutrición. Muchos jóvenes, preocupados por su peso o su estética, acuden a un dietista, quien les sugiere un análisis de sangre reciente como información para incluir dentro de su historial y así lograr un enfoque dietético más eficaz.


Video documental: Reducir el colesterol a través de la dieta.


El Colesterol

Es una sustancia que se encuentra en todos los tejidos animales, de forma especial en la bilis, en los cálculos biliares, en las grasas y, normalmente, en la sangre. El organismo necesita colesterol, pues a partir de él sintetiza hormonas y sales biliares que desempeñan un papel muy importante en la absorción de las grasas procedentes de los alimentos.

Mediante un mecanismo metabólico muy preciso, el organismo mantiene en equilibrio las cantidades de colesterol que hay en la sangre y en el hígado, pero cuando el aporte de colesterol es superior al necesario durante un tiempo prolongado, el mecanismo puede sufrir alteraciones. La más frecuente de ellas es que el hígado deje de fabricar y de destruir el colesterol de forma normal y, en consecuencia, se rompa el equilibrio y se produzca una hipercolesterolemia, es decir, una concentración excesiva de colesterol en la sangre.

La Hipercolesterolemia

La elevada concentración de colesterol en la sangre puede tener diversos orígenes, entre los que se incluyen el de índole genético, si bien el más corriente se encuentra en la ingestión demasiado abundante de grasas animales. Pero, en cualquiera de los casos, ese alto nivel de concentración pueden reducirse en cuestión de días con una alimentación de muy bajo contenido en esa clase de grasas.

Al exceso de colesterol obedecen muchos de los trastornos cardiovasculares en los países desarrollados.

La Arteriosclerosis

El peligro implícito que lleva aparejada una concentración alta de colesterol radica en que, cuando éste se combina con el calcio suele acumularse en las paredes de las arterias, quitándoles elasticidad y reduciendo su diámetro. Esta circunstancia, conocida con el nombre de arteriosclerosis, dificulta el flujo sanguíneo normal y suele provocar trastornos circulatorios y cardíacos.

Una dieta adecuada

El gran consumo de alimentos de origen animal que se registra en los países más desarrollados ha traído como consecuencia un elevado índice de los trastornos señalados anteriormente. Por el contrario, su incidencia es mucho menor en los países más pobres, donde la dieta alimentaria se compone principalmente de productos naturales frescos, con la exclusión prácticamente total de los de origen animal. Dadas estas circunstancias, es, cuando menos, razonable la propuesta de reducir el consumo de productos de origen animal, especialmente el huevo y la mantequilla, y aumentar el de vegetales y cereales.

Los alimentos vegetales frescos y también algunos elaborados, como los aceites y las margarinas vegetales, están virtualmente exentos de colesterol. Por ello, su consumo contribuye tanto a evitar la concentración de éste en la sangre como a reducir cuando se encuentra en niveles elevados.

Los productos ricos en fibras, ya sean hortalizas o cereales, se incluyen entre los alimentos aconsejables porque se les atribuye propiedades beneficiosas para el metabolismo del colesterol. Estas consideraciones se fundamenta principalmente en los estudios realizados sobre los efectos que tienen esos productos en las poblaciones que los consumen habitualmente, donde se han podido encontrar más bajos niveles de colesterol en la sangre.

Para prevenir el Colesterol

La ingestión de alimentos de origen animal no debe superar el 10% del peso
total de los alimentos tomados a diario.
El consumo de huevos y de mantequilla, dos de los alimentos que más
colesterol contienen, debe reducirse al mínimo.

Los productos vegetales deben componer la mayor parte de la dieta alimentaria.
La ingestión diaria de una cucharadita de lecitina de soja contribuye a eliminar el colesterol.
Los aceites vegetales y la margarina son saludables porque su aporte de colesterol al organismo es mínimo.

Intente comer menos de...

Menos carne y embutidos. También es importante reducir el consumo de carnes y embutidos. Evite el bacón/panceta y las salchichas. Las piezas de carne de cerdo y ternera deben ser magras, es decir, libres de grasa visible. El jamón serrano magro tiene también poca grasa. El pollo, el pavo, el conejo, la liebre, la perdiz, la codorniz, el cabrito... son carnes con poca grasa si tenemos la precaución de quitarles la piel. Entre los embutidos, la morcilla es la que menos grasa tiene.

Menos vísceras y mariscos. Reducir el consumo de alimentos ricos en colesterol como las vísceras (sesos, hígado, riñones, mollejas, callos), los mariscos.

Menos huevos. Reducir su consumo a tres o cuatro a la semana sin llegar a eliminarlos de la dieta porque son un alimento muy completo. La clara de huevo o el merengue pueden tomarse sin problema.

Menos queso curado. Reducir el consumo de quesos curados a no más de dos veces por semana. Es preferible el consumo de queso blanco o quesos descremados.

Menos precocinados. Evitar los alimentos preparados y preferir los cocinados en casa.

Intente comer más de...

Más aceite de oliva. El aceite de oliva presenta un efecto diferencial frente a otros aceites vegetales ricos en ácidos grasos poliinsaturados o monoinsaturados. Todos ellos dan lugar a un descenso del colesterol-LDL (colesterol malo), mientras que sólo el aceite de oliva previene la bajada de colesterol-HDL (colesterol bueno). Sin embargo, es sólo el aceite de oliva virgen el que inhibe la oxidación de LDL gracias a su alto contenido en compuestos antioxidantes, particularmente tocoferoles y compuestos fenólicos.

Más leche desnatada. Si se toma mucha leche, es aconsejable optar por la desnatada o semidesnatada. Elija igualmente los yogures descremados o desnatados. Una excelente opción es tomar leche enriquecida en ácidos grasos omega tres, en la que se han eliminado las grasas saturadas y se le han añadido ácidos grasos omega tres. Con ello obtenemos doble beneficio; por un lado reducimos las grasas saturadas y por otro aumentamos los ácidos grasos omega tres que, entre otros beneficios, tienen la propiedad de reducir los niveles de colesterol y triglicéridos.

Más legumbres. Aumentar el consumo de legumbres ricas en proteínas como judías, guisantes, garbanzos, lentejas o habas.

Más verduras y cereales. Es recomendable aumentar el consumo de acelgas, apio, cebolla, ajo, espinacas, lechuga, pimiento, puerro, rábano, remolacha, repollo, coliflor, zanahoria, etc. y de cereales como arroz, avena, maíz, trigo, cebada, etc.

Más fruta. Aumentar el consumo de fruta fresca. También puede tomarse seca o en conserva.

Más pescado azul. El pescado azul aporta grasas en forma de ácidos grasos omega 3, que no solo no aumentan el nivel de colesterol, sino que reducen el nivel de triglicéridos en la sangre.

Alcachofas en el mercado central de Biarritz.

Los triglicéridos

Los triglicéridos son un tipo de lípidos formados en el intestino a partir del consumo de ciertos alimentos (productos grasos, independientemente del tipo de grasa -saturada o insaturada-, alimentos azucarados y alcohol); aunque también son sintetizados en el hígado por el propio organismo. Esta patología no parece ser un factor importante de riesgo de arterosclerosis, excepto a partir de los 50 años que es cuando la incidencia de triglicéridos elevados se debe considerar un factor principal de riesgo.

El origen puede ser genético, lo que afectará a varios miembros de una misma familia o inducido por unos hábitos de alimentación y de vida poco saludables. A menudo, su aparición es secundaria a otras situaciones como obesidad, diabetes y cifras de HDL (colesterol bueno) disminuidas.

Alimentos aconsejados

• Leche y lácteos: Leche desnatada, yogures desnatados edulcorados, queso tipo Burgos y requesón bajos en grasa, quesitos light, queso blanco en lonchas o de barra bajo en grasas.
• Carnes, pescado, huevos y derivados: Carne y aves poco grasas (pollo y pavo sin piel, ternera magra, caña de lomo de cerdo, conejo, solomillos, perdiz, codorniz, caballo), pescados (blanco y azul) y mariscos, clara de huevo.
• Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en el resto de apartados.
• Verduras y hortalizas: Todas.
• Frutas: Todas salvo las indicadas en el resto de apartados
• Bebidas: Agua mineral con o sin gas, caldos desgrasados, infusiones, zumos sin azucarar.
• Grasas: Aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja).
• Otros productos: Edulcorantes no calóricos (sacarina, ciclamato, aspartame...), salsas de hortalizas con poco aceite (preferentemente oliva).

Alimentos permitidos (Consumo moderado y ocasional)

• Leche y lácteos: Leche semidesnatada, yogur entero natural o de frutas sin azucarar, cuajada, petit suisse desnatados, quesos suaves y poco curados (existen quesos bajos en grasa).
• Carne y sus derivados: Carnes semigrasas (vaca, cerdo, gallina, pierna de cordero), fiambres de pollo y pavo, jamón serrano (sin el tocino), jamón york bajo en grasa (3-5% materia grasa, ver etiqueta), huevo entero.
• Cereales, patatas y legumbres: Galletas tipo maría, bollería que en su composición más se parece al pan (bollo suizo, bizcochos de soletilla).
• Bebidas: Café, bebidas refrescantes "light" y otras bebidas con edulcorantes.
• Grasas: Minarinas (margarina baja en calorías), mayonesa extra ligera y aquella que se elabora con leche desnatada.
• Otros productos: Salsas y sopas comerciales, productos precocinados y comida rápida (fast-food).

La respuesta dietetica

A la hora de enfocar la pauta dietética conviene saber que la síntesis de triglicéridos en el intestino está determinada por la ingesta total de grasas, y la formación de triglicéridos en el hígado depende del total de calorías de la dieta y del total de grasas. Por tanto, adecuar el aporte calórico a las necesidades de la persona controlando la cantidad de grasa total favorecerá el control de esta enfermedad.
Por otra parte, la obesidad, el consumo de alcohol y la ingesta excesiva de azúcares sencillos precipitan frecuentemente la hipertrigliceridemia, por lo que deberá aplicarse una dieta hipocalórica para reducir el peso en caso de sobrepeso u obesidad, suprimir de manera absoluta el alcohol y reducir los azúcares simples. Cuando el nivel de triglicéridos es elevado secundariamente a otras enfermedades, el tratamiento debe ir dirigido en primer lugar a controlar los procesos de base.

El ácido urico

El ácido úrico son sustancias que se forman principalmente en el hígado a partir de los núcleos celulares animales como la carne o el pescado, y que se eliminan a través de la orina.

Lo que ocurre es que si su producción es muy abundante, por ejemplo en un consumo excesivo de carne, entonces no se elimina completamente, acumulándose sobre todo en la inmediación del cartílago, y por lo tanto produciendo enfermedades tan molestas y dolorosas como es la propia gota

Cuando hablamos de ácido úrico hablamos muchas veces de artritis y gota.La artritis es curable perfectamente siempre y cuando se siga un régimen especial de alimentación complementándolo con plantas medicinales que purifiquen la sangre, eliminen ácido úrico y activen las funciones de los órganos de nuestro cuerpo.

Las personas que padecen de artritis manifiestan por lo general síntomas como jaquecas, eczemas, urticaria, reumatismos gotosos, gota, dolores de articulaciones, lumbago, dolor de cabeza, ciática, dolores nerviosos en diversos lugares del cuerpo, piedras en los riñones, erupciones en la piel, etc.

Lo más importante es la alimentación. Contra las artritis deformantes de la gota crónica ayudan los baños saladoyódicos, los fangos, las curas físicas artificiales (rayos ultravioletas, ondas cortas, baño de luz, etc.)

Ingerir preferentemente

Es necesaria una dieta estricta, a base de zumos, fruta y un severo tratamiento de alimentos vegetales crudos, entre los cuales debe ocupar el primer lugar el ajo, la cebolla, el puerro, el apio, perejil, zanahoria, levadura de cerveza, miel y limón.

Si queremos erradicar de forma duradera la gota, es imprescindible adoptar una dieta eminentemente vegetariana.

• hortalizas, en especial: zanahoria,zapallo, calabaza, zapallito de tronco, remolacha, apio,cebolla, ajo, papa, batata, nabo,berro, pepino, achicoria;especialmente el apio crudo en forma de ensalada.

• frutas, en especial: durazno, banana, uvas, pasa de uva, caqui, damasco, higo, higo seco, naranja, pomelo, mandarina, limón, ananas, sandia, melón;

• ingerir bastante agua/líquidos - cerca de 3 litros al día -Es aconsejable el uso de aguas minerales diuréticas, alcalinizantes y sulfatosódicas. Objetivo: diluir la orina, reducir infecciones y tratar lesiones obstructivas;

Infusiones recomendadas: alcachofa, carqueja, cola de caballo, diente de leon, bardana, raíces de zarzaparrilla, raíces de saponaria, corteza de agracejo, raíces de betónica, raíces de hinojo y raíces de brusco.
Endulzar con miel, tomar una taza por la mañana en ayunas y el resto lejos de las comidas, ortiga verde, agracejo, hojas de abedul, estigma de maíz y ginkgo biloba. Beber abundantemente durante la crisis de gota.

Frutos secos, fuente de salud.

Los frutos secos se han incorporado a la dieta alimenticia de cualquier persona que realiza esfuerzos intelectuales o físicos que requieren un alto rendimiento y una actividad intensa.

La mitad de su contenido son grasas saludables que ayudan a reducir el nivel de colesterol malo y a incrementar el colesterol bueno. Se trata de grasas (mono y poliinsaturadas), ácidos grasos oleicos y linoleicos, asi como ácidos grasos omega 3.

Estas grasas intervienen en el control de los niveles de triglicéridos y colesterol del organismo.

Son también fuente de proteína vegetal, antioxidantes, vitaminas y numerosas sustancias bioactivas como los flavonoides. Además, su contenido mineral es superior al de otros alimentos ya que aportan al organismo magnesio, fósforo, potasio, calcio, hierro y oligoelementos, como el zinc y el selenio.

NUECES. Es el fruto seco más estudiado por los científicos que han llegado a la conclusión de que su consumo moderado ayuda a proteger al organismo de enfermedades coronarias ya que reduce los níveles de colesterol total. Las nueces son ricas sobre todo en grasas poliinsaturadas de tipo omega 3. Es el segundo alimento más rico en antioxidantes de todos los alimentos vegetales que se han estudiado y analizado.

Consejo. Imagina que el médico te manda un medicamento (capsulas). Te tienes que tomar una diariamente y es un tratamiento crónico. Dentro de esta capsula se encuentra una sustancia que te protege contra el colesterol y los triglicéridos, pero además no tiene efectos secundarios.

Esto es lo que tienes que pensar e incorporar cada mañana a tu ingesta, preferentemente en ayunas. Una nuez diaria reduce el colesterol malo y te ayuda a proteger el organismo de enfermedades coronarias.

Costumbres alimentarías saludables.

Adoptar unos nuevos hábitos a la hora de alimentarnos puede ayudar a conseguir una mayor calidad de vida y reducir en gran modo el riesgo cardiovascular. Enfermedades como la hipercolesterolemia, la obesidad y la hipertensión mejoran, al mismo tiempo que la incidencia de enfermedad cardiovascular desciende.

La American Heart Association ha establecido una serie de pautas que conforman esas nuevas costumbres alimentarías cardiosaludables:

• Incluya numerosas frutas y verduras en su dieta diaria.
• Tome cereales, especialmente integrales.
• Elija productos libres de grasa: aves sin piel ni grasa, carnes magras, pescados, etc.
• Tome, preferentemente, aceite de oliva virgen.
• Busque un equilibrio entre el número de calorías que ingiere cada día con la cantidad que utiliza en su actividad diaria. Tenga en cuenta su tipo de trabajo y estilo de vida; si es sedentario quema menos calorías.
• Limite el número de comidas con alimento cero y altas en calorías: bebidas gaseosas, golosinas, etc.
• Reduzca el consumo de productos con grasas hidrogenadas (están muy presentes en alimentos precocinados e industriales).
• Modere la ingesta de sal. Para potenciar el sabor, utilice especias.
• Controle el número de bebidas alcohólicas.

Los beneficios de la actividad física diaria.

• Reduce el riesgo de enfermedades del corazón, mejorando la circulación sanguínea en todo el cuerpo
• Mantiene el peso bajo control
• Mejora los niveles de colesterol en la sangre
• Previene y controla la presión arterial alta
• Previene la pérdida ósea
• Aumenta el nivel de energía
• Ayuda a controlar el estrés y Libera la tensión
• Mejora la capacidad para quedarse dormido rápidamente y para dormir bien
• Mejora la imagen de sí mismo
• Contadores de la ansiedad y la depresión y aumenta el entusiasmo y el optimismo
• Aumenta la fuerza muscular, aumentando la capacidad de hacer otras actividades físicas
• Proporciona una forma de compartir una actividad con familiares y amigos
• Establece los buenos hábitos saludables para el corazón en los niños y los contadores de las condiciones (obesidad, hipertensión arterial, los niveles de colesterol inadecuados, malos hábitos de estilo de vida, etc) que conducen a ataques al corazón y derrame más tarde en la vida
• En las personas mayores, ayuda a retrasar o prevenir enfermedades crónicas y enfermedades asociadas al envejecimiento y mantiene la calidad de vida.

Fuentes: Alimentacion-sana.org, www.consumer.es, www.americanheart.org, sabormediterraneo.com
Tema: Medicina

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