El yoga es una disciplina milenaria de Oriente, específicamente de la India, con una tradición de 2000 años. Podría decirse mucho, pero sintetizando: el yoga es una técnica que trabaja la mente, el cuerpo y el espíritu.
Tiene variantes según el lugar donde se practica: India, Tibet y otros. Es un conocimiento intuitivo y práctico (aún no comprobado por la medicina occidental) acerca de la salud, la enfermedad, el cuerpo, las emociones y la mente.
Todas las terapias alternativas (yoga, reflexología, reiki, etc.) están en mayor o menor medida desvinculadas de la ciencia. Esto no les quita su valor.
Ahora que se pusieron de moda, tenemos a nuestra disposición dos maneras de sanar: con los cuidados de la medicina y la psicología y los espacios de autoconocimiento que proponen las terapias alternativas. La palabra yoga deriva de la raíz "yuj" que significa unión.
El yoga trabaja esta unión cuerpo-emoción-mente-ser. La unión no es necesario crearla. Existe. Actuamos, sentimos, pensamos, somos. El cuerpo nos acompaña cada segundo de nuestra vida, estemos pensando o sintiendo. La división es una ficción. Los hindúes llaman a esta ficción: "La ilusión de la realidad".
¿Cómo comenzó la práctica del Yoga?
No podría mencionar un momento exacto pero sí que comenzó como parte de una línea de pensamiento en la India, donde conviven muchas religiones y filosofías. El yoga viene a ser "la hija" de una línea de pensamiento, de una filosofía que dice que todo lo que es real, lo que se puede ver, tocar, escuchar, tiene que ver con los sentidos. Hay otras líneas de pensamiento en la India que dicen justamente todo lo contrario: te dicen que nosotros a través de los sentidos lo que percibimos es una ilusión, y que la verdad estaría dada por una introspección.
¿Está relacionada la práctica del Yoga de la religión?
En la India yoga y religión están íntimamente ligadas, es una sociedad que no divide la religión de la salud: van juntos. Para ellos sanarse implica sanar el cuerpo y también sanar el espíritu. En cambio acá estamos disociados. En Occidente se disocia la práctica del yoga y la religión.
¿Cuál es el motivo por el cuál se adoptó el Yoga en Occidente?
Yo creo que lo trajeron más que nada por una especie de "sed" que tiene el mundo occidental de la espiritualidad de Oriente, pero más allá de eso también se dieron cuenta de que a nivel de la salud es muy eficiente. Los médicos y la ciencia no han comprobado cómo son los mecanismos por los cuales se provocan cambios fisiológicos que mejoran la salud a través de la práctica del yoga, pero sí reconocen los logros.
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¿Cuáles son los beneficios fisiológicos de la práctica del Yoga?
Los cambios son variados y dependen de muchos factores como ser el estado físico y mental de la persona, qué tipo de enfermedad tiene (si es que tiene alguna), de la alimentación, de cómo tome la práctica, entre otros.
Aunque no se sabe exactamente cuál es el mecanismo, se puede inferir que se produce un cambio energético que modifica todo el funcionamiento del organismo, equilibrándolo.
El yoga trabaja sobre los Chakras, que son centros de energía que están localizados en determinadas partes del cuerpo. Trabajando sobre esos centros, lo que hacemos es armonizar la zona y permitir que la energía circule, fluya.
La «unión o integración del alma individual con Dios», entre los que tienen una postura de tipo devocional (religiosa)
«el desarrollo de la conciencia espiritual (esto es, el percatamiento de la naturaleza, origen y destino espiritual del ser)», entre los que tienen una postura racionalista (atea o agnóstica).
¿Hay alguna especialidad médica que recurra al yoga como técnica complementaria para tratamiento?
Los médicos en general, cuando ven que un paciente está estresado, le recomiendan hacer yoga. En general lo utilizan como complemento de un tratamiento, y sucede que hay muchos que sobreestiman los alcances del yoga o lo recomiendan a personas que no obtendrán los beneficios que buscan. Los kinesiólogos se ocupan de tratar los problemas de las posturas y tensiones corporales, y son los que indican el yoga justamente cuando se dan cuenta de que las cosas pueden mejorarse con este tipo de práctica.
¿Hay muchos tipos diferentes de Yoga?
Si, hay un muchos: Hatha Yoga, Kundalini Yoga, Raja Yoga, Tantra Yoga, Sapta Yoga...
¿En qué se diferencian, básicamente?
Algunas teorías subyacentes difieren y en la práctica hay yogas que son más estáticos y otros yogas que son más dinámicos. Algunos tipos de yoga les prestan más atención a las posturas de pie, otros a la respiración. El Hatha Yoga es el yoga físico, del cuerpo; el yoga que podríamos llamar "de la mente" es el Raja; el Kundalini es el del movimiento.
¿La práctica de Yoga debe llevarse a cabo en un ambiente especial?
Para el Hatha Yoga, que es el que se practica en general en Occidente, se necesita un salón amplio como los utilizados para hacer gimnasia. Es importante sentirse cómodo, sin frío ni calor. Se utiliza también otros objetos complementarios como son la barra fija, colchonetas, lazos o sogas y música. El ambiente debe permitir la concentración y la comodidad de movimientos.
¿Cuál es la indumentaria adecuada?
Ropa cómoda: joggings, calzas, y sin calzado.
¿Por qué hay que descalzarse?
Porque las posturas trabajan los músculos del pie. Se trabaja con la fuerza no sólo de las piernas sino también la de los dedos. Las diferentes posturas involucran posiciones del pie que no son fácilmente realizables con calzado.
¿Hay diferentes posturas para lograr distintos objetivos?
Cada escuela tiene su verdad. Mi idea es que el objetivo de todas las posturas es uno solo: poder llegar a la meditación. Después de una clase de yoga o de hacer yoga, tenéis que estar en condiciones de relajarte y empezar a meditar.
Doctrinas del yoga
Los textos que establecen las bases del yoga son el Bhagavad gita, los Yoga sutras, el Gheranda samhita.
Según las doctrinas hindúes en las que se asienta el yoga, el ser humano es un alma encerrada en un cuerpo. El cuerpo tiene varias partes: el cuerpo físico, la mente, la inteligencia y el ego falso.
Para llevar una vida plena, es preciso satisfacer tres necesidades: la necesidad física (salud y actividad), la necesidad psicológica (conocimiento y poder) y la necesidad espiritual (felicidad y paz). Cuando las tres se hallan presentes, hay armonía.
El yoga es una sabiduría práctica que abarca cada aspecto del ser de una persona. Enseña al individuo a evolucionar mediante el desarrollo de la autodisciplina. El yoga también está definido como la restricción de las emociones, que son vistas como meras fluctuaciones de la mente. Los seguidores del hinduismo distinguen entre el alma (impasible, sin emociones) y la mente (siempre fluctuante y llena de ansiedades).
Según algunos, el yoga ofrece los medios para comprender el funcionamiento de la mente, o incluso sería el arte de estudiar el comportamiento de la mente. Pero otros opinan que el yoga no estudia nada, no se trata de un esfuerzo intelectual sino de una experiencia mística, que entre otras cosas ayuda a serenar los incesantes movimientos de la mente, conduciendo a un imperturbable estado de silencio mental. Los vaisnavas (adoradores de Vishnú) niegan este concepto, y dicen que no se puede silenciar a la mente, sino que se la debe ocupar en actividades espirituales (ofrecidas a Dios), que al mismo tiempo satisfarían la ansiedad de la misma y la purificarían de los deseos materiales.
El yoga es, pues, el arte y la ciencia de la disciplina mental a través de la que se cultiva y madura la mente. No es una ciencia en el sentido occidental de la palabra. Los hindúes utilizan el concepto de ciencia porque saben que en el más racionalista mundo occidental la ciencia está bien conceptuada.
El yoga busca llegar a la integración del alma (atman) individual con Dios o con su deidad. Esa reunión se llama samadhi, a través de la cual se accede a la liberación.
Comentarios: Yoga: nuevas sensaciones.
Hace dos años comencé a practicar yoga con regularidad, principalmente para relajar mi cuerpo y mi mente de las tensiones cotidianas. Pero jamás me imaginé que esta milenaria disciplina hindú me llevaría a descubrir toda una experiencia de salud, plenitud y sobre todo felicidad. Una parte esencial del Ashtanga yoga es la respiración profunda Ujjayi, con la cual oxigenamos y energizamos el cuerpo y facilitamos el control de las posturas.
La respiración genera una gran concentración y al estar más concientes obtenemos una mayor serenidad. De esta forma logramos la unión del cuerpo con la mente, el contacto intenso con el espíritu y la vuelta al propio centro, al verdadero ser.
Una de las numerosas cosas que me han sorprendido fue al salir de las primeras clases, me sentía más reflexiva, emotiva e incluso con ganas de llorar. Esto tiene una explicación. Cuando hemos guardado sentimientos de enojo y dolor por algún tiempo, viven encerrados y reprimidos en nuestro pecho, haciéndonos mantener inconcientemente los músculos del tórax tensos, la postura rígida y los pulmones casi inmóviles.
Con el yoga aprendemos a respirar de forma profunda y conciente, la respiración ayuda a desvanecer esa tensión muscular y así empiezan a brotar esos sentimientos contenidos. En cada inhalación sanamos el dolor y en cada exhalación expulsamos los “desechos emocionales”. Este desbordamiento va disminuyendo su intensidad hasta desaparecer, haciéndonos sentir liberados. Entonces podemos respirar tranquilamente, nuestro interior se llena de energía positiva y nos sentimos en completa paz.
LA DIETA ADECUADA.
En la práctica del Yoga resulta de extremada importancia la cuestión de la alimentación. Como sistema holístico, uno de los puntos de apoyo fundamentales resulta ser la dieta adecuada.
La dieta yóguica es una dieta vegetariana donde se incluyen verduras, cereales, frutas, legumbres, hortalizas, etc, con el agregado de productos lácteos y sus derivados y miel de abeja. Se excluyen terminantemente todo tipo de carnes (vaca, pollo, pescados y mariscos, etc.) y huevo.
La Organización Mundial de la Salud y otros organismos, así como numerosos investigadores, comenzaron a dar la voz de alarma: las toxinas que se ingieren con los alimentos constituyen un peligro mortal. Paradójicamente la principal fuente de toxinas es la que se consideraba reina de los alimentos, la de mayor calidad y valor nutritivo: la carne. Se ha revelado altamente peligrosa, desde el punto de vista dietético, tanto por razones intrínsecas como ecológicas.
En primer lugar, la grasa de la carne (incluso la más magra contiene como mínimo alrededor de un 30% de grasa) provoca la aparición de “prolactin” en la sangre de quien la ingiere. Se trata de una hormona que estimula la producción de tumores, según han demostrado las investigaciones y confirman las estadísticas. En los países con elevado consumo de carne (Inglaterra, Australia, Estados Unidos y Canadá) se observa un número alarmante de tumores en los senos y los intestinos. Mientras, en los países con escaso consumo cárnico registran un porcentaje mínimo de dichos tumores. El desequilibrio metabólico y la letal acumulación de colesterol, ácido úrico y otras sustancias nocivas en el organismo es otra secuela del consumo de carne.
La obesidad, que produce cuatro veces más muertes que el cáncer, es prácticamente desconocida entre los vegetarianos.
Por si esto fuera poco, la carne es además la máxima portadora de contaminación a nivel alimenticio. La razón es bien sencilla: hay una serie de sustancias tóxicas derivadas de la contaminación ambiental (insecticidas y metales pesados) que el organismo no elimina o elimina sólo parcialmente. Así, aunque la contaminación del agua y los vegetales sea escasa, una vaca va acumulando en su organismo los pesticidas y metales pesados que ingiere con el forraje y el agua a lo largo de su vida, funcionando como un auténtico condensador de contaminación. De ahí que el porcentaje de toxinas ambientales (además de las intrínsecas) que hay en la carne sea muy superior al de los vegetales, a menudo nulo o ínfimo.
Otro ejemplo: en muchos peces hay trazas de mercurio y otros metales pesados. El mercurio no se elimina. Todo el que se ingiere queda fijado en el organismo, por lo que cada vez que el “pez grande se come al chico” todo el mercurio del segundo pasa al organismo del primero y ahí se queda. De ese modo, los grandes depredadores que se hallan al final de una larga cadena de peces que se comen unos a otros llegan a acumular cantidades realmente peligrosas (unos 70 mg. de mercurio son suficientes para matar a un ser humano). Tanto es así que en Estado Unidos se ha prohibido la venta de emperador o pez espada por su elevado contenido en mercurio.
Para colmo, la producción de carne comestible es un negocio ruinoso. No lo es, por supuesto, para quienes comercian con el hambre y la ignorancia, pero sí para la humanidad. Para producir un kilo de carne, un novillo come 16 kg. de grano y soja (casi tan rica en proteínas como cualquier carne). ¿A dónde van los otros 15? Los que el animal no convierte en pelo o energía para retozar, van a parar al estiércol. Dicho sin rodeos, mientras dos tercios de la humanidad pasan hambre, la industria ganadera se dedica intensamente a convertir comida en caca. El ganado estadounidense ingiere cada año una cantidad de proteínas seis veces mayor que la que sería necesaria para alimentar a toda la humanidad.
Por estas razones, un número cada vez mayor de personas vuelve los ojos hacia los alimentos vegetales:
1. Son intrínsecamente mucho más sanos y adecuados para la alimentación humana
2. Ocupan los primeros eslabones de la cadena alimenticia y son los menos contaminados
3. Suponen un aprovechamiento infinitamente mejor de los amenazados recursos de nuestro planeta
4. Al contrario que el bárbaro “carnívororismo”, permiten una relación no cruenta del hombre con la naturaleza.
Sin embargo, muchas personas que en principio simpatizan con los vegetarianos piensan que la carne y el pescado son ricos en proteínas y los vegetales no ¿Cómo obtener las necesarias proteínas sin acudir a las fuentes principales?
La carne no sólo tiene los graves inconvenientes que acabamos de ver sino que además ni siquiera es un alimento especialmente adecuado y mucho menos fundamental para la obtención de proteínas.
Los granos integrales, las legumbres, los frutos secos, etc., por no hablar de la leche y los derivados lácteos, son excelentes fuentes de proteínas no intoxicantes, sobre todo si se utilizan en las combinaciones adecuadas.
Aunque la alimentación no es lo más importante para el equilibrio del hombre, es un primer paso. Hay que aprender a hacerlo correctamente y no volver a pensar más en ello. Hemos considerado la elección de nuestra alimentación adecuada como uno de los factores - junto con el sol, respiración, ejercicio, relajación, agua, etc.- que mantienen una buena salud.
Hay quien ante estos planteamientos piensa que resulta más cómodo comer de todo y no complicarse la vida. En el futuro, su precario estado de salud le indicará el error de la elección por una ficticia comodidad que nos ha -y nos hemos- creado el sistema. Sacrificamos más de la mitad de nuestro potencial humano, que no llegamos a utilizar en toda nuestra vida. Debemos replantearnos la alimentación que la sociedad actual nos induce a seguir, por los mismos motivos que lo hacemos en otras facetas de nuestra existencia.
La grasa de la carne (incluso la más magra contiene como mínimo alrededor de un 30% de grasa) provoca la aparición de “prolactin” en la sangre de quien la ingiere. Se trata de una hormona que estimula la producción de tumores, según han demostrado las investigaciones y confirman las estadísticas.
La obesidad, que produce cuatro veces más muertes que el cáncer, es prácticamente desconocida entre los vegetarianos.
En muchos peces hay trazas de mercurio y otros metales pesados. El mercurio no se elimina. Todo el que se ingiere queda fijado en el organismo, y ahí se queda. De ese modo, los grandes depredadores que se hallan al final de una larga cadena de peces que se comen unos a otros llegan a acumular cantidades realmente peligrosas (unos 70 mg. de mercurio son suficientes para matar a un ser humano).
Los granos integrales, las legumbres, los frutos secos, etc., por no hablar de la leche y los derivados lácteos, son excelentes fuentes de proteínas no intoxicantes, sobre todo si se utilizan en las combinaciones adecuadas.