El consumo excesivo de sal y los problemas de salud derivados
La hipertensión está detrás del 45% de los infartos y el 50% de los ictus. Saludable o sabroso. El dilema está en las cocinas. El consumo excesivo de sal está detrás de la hipertensión, y esta es, a su vez, causa del 45% de los infartos y el 50% de los ictus. Por eso el Ministerio de Sanidad recomienda no tomar más de cinco gramos de sal al día.

Índice - 18 de Octubre del 2011
Tema: Medicina / Subcribirse

El problema es que este aditivo es muy difícil de medir: no se toma como un alimento en sí mismo, sino que va disuelto en otros productos. Para ayudar a su control, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha elaborado un material informativo y una web interactiva que ayuda a calcular el consumo de este nutriente.

Se calcula que el consumo medio de sal en España es de 9,9 gramos al día, casi el doble que los 5 gramos que recomienda la Organización Mundial de la Salud. El resultado es que un 35% de la población es hipertensa, una proporción que aumenta por la edad.

En la web http://www.plancuidatemas.es/Plan-Cuidate-Mas.htm hay indicaciones, pero también un sistema interactivo con recetas y la posibilidad de contactar con personas que tienen el mismo patrón de consumo.

La Organización Mundial de la Salud recomienda el consumo de 5g de sal al día.
Imagen de nuestra redacción: Galería1, Galería2

La lucha contra la sal no es nueva. En las estrategias para una vida saludable, como la NAOS, ese compuesto era el único para que se establecieran medidas cuantitativas de reducción, que han llevado a que el pan reduzca un 20% su cantidad de sal. Autor: Emilio de Benito

Cinco gramos maximo de sal por día

Recomendaciones de ingesta de sal. ¿Por qué 5 gramos? Aunque las necesidades fisiológicas cotidianas varían según la edad, sexo, peso, estado fisiológico (crecimiento, embarazo, lactancia), nivel de actividad física, estado de salud, etc… nuestro cuerpo no necesita consumir cantidades elevadas de sal.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras instituciones sanitarias internacionales, tras llevar a cabo estudios que prueban la relación entre las necesidades de sodio, el consumo de sal en exceso y las enfermedades cardiovasculares, recomienda para la población en general con una vida sana y sin esfuerzos prolongados, el consumo medio de 5g de sal al día, lo que equivale a una cucharadita de sal llena (tamaño de las de café) o a 2g de sodio al día y que se garantice que sea sal yodada.

• Sal = sodio x 2.5 (Para calcular el contenido en sal de un alimento hay que multiplicar por 2,5 los gramos de sodio que indica la etiqueta).

En España, los datos actuales publicados por AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) sobre el consumo de sal de la población española, indican que se ingiere 9,8g de sal al día, cifra muy superior a la recomendada.
Para lograr este objetivo de 5g/día, es necesario reducir casi a la mitad el consumo actual de sal.

Los 5g/día de sal recomendados están presentes en una dieta equilibrada y variada. Es una ingesta aceptable, alejada de la supresión total de sal y puede conseguirse con ciertos cambios en los hábitos de comida. Pero es necesario proponérselo y aprender cómo llevarlo a cabo.

El consumo excesivo de sal

A pesar de ser necesaria para el correcto funcionamiento del organismo, la sal consumida en exceso es una de las principales causas de la hipertensión arterial.

¿Qué es la hipertensión arterial y qué provoca?

Hace que las arterias, que transportan la sangre por el organismo, pierdan elasticidad y se vuelvan más rígidas, dificultando el trabajo del corazón y los riñones.

La hipertensión arterial en sí misma es causa de crisis hipertensivas, que provocan hasta un 5% de las muertes por enfermedades cardiovasculares. Es una enfermedad crónica que con frecuencia requiere tratamiento de por vida y eleva mucho el riesgo de padecer otros trastornos mucho más graves.

La hipertensión arterial es la principal causa de ictus y una de las más importantes de infartos, que son dos de los motivos más frecuentes de muerte y de discapacidad en nuestra sociedad.

• Ictus o accidente cerebrovascular: tanto por hemorragias cerebrales como por embolias, provocan aproximadamente un tercio de los fallecimientos por enfermedades circulatorias, pero un alto porcentaje de las personas que sobreviven a un ictus sufren secuelas físicas y neurológicas graves para el resto de su vida.

• Insuficiencia cardiaca e infartos: el consumo excesivo de sal tiene además efectos adversos directos, no mediados por la hipertensión arterial, sobre el músculo cardiaco, lo que también empeora el funcionamiento del corazón, favoreciendo enfermedades como los infartos o la insuficiencia cardiaca, cuando el corazón es incapaz de bombear la sangre necesaria para el cuerpo.

Consecuencias no circulatorias derivadas del exceso de sal

• Dificulta la función de los riñones: el sistema renal es igualmente básico para la salud, pues lleva a cabo una labor de filtrado y depuración de la sangre imprescindible para la vida.
Esta función de filtrado se ve perjudicada por el exceso de sal, potenciando asimismo la hipertensión arterial en un círculo vicioso. Además, la ingesta excesiva de sal es un importante factor que predispone la formación de cálculos renales.

• Disminuye la cantidad de calcio: como la ingesta de sal es el factor más importante para la eliminación de sodio por la orina, cuanto más sodio se elimina, también se elimina más calcio, lo que hace que se disminuya la cantidad de calcio en los huesos y que haya mayor tendencia a la osteoporosis. (mayor predisposición a fracturas óseas, especialmente en personas de edad más avanzada).

• Retención de líquidos: todo esto además provoca que se produzca en el cuerpo una retención de líquidos, lo cual empeora el funcionamiento de los riñones, corazón e hígado y también genera edema e hinchazón de las piernas y los tobillos.

• Favorece algunos tipos de tumores: como el cáncer de estómago, que pueden verse favorecidos por el consumo excesivo de sal, ya que en grandes cantidades puede ser un irritante que erosiona el recubrimiento del estómago, provocando lesiones ulcerosas, infecciones y predisponiendo para la presentación de tumores gástricos.

• Dificulta la función del aparato respiratorio: pues el exceso de sal empeora los síntomas del asma. Además, se ha demostrado que una reducción en la ingesta de sal hace que las vías aéreas disminuyan su resistencia al paso del aire y que se permita también la reducción en el uso de medicamentos para esta enfermedad.

• Favorece el sobrepeso y la obesidad:puesto que la toma de sal aumenta la sed, y ésta trata de ser saciada con bebidas azucaradas y energéticas, tales como refrescos, cuyo consumo continuado y excesivo desequilibran el balance entre calorías ingeridas y calorías consumidas, predisponiendo al sobrepeso y obesidad.

La obesidad además es una enfermedad que también provoca e influye negativamente sobre las que se han citado anteriormente, las enfermedades del aparato circulatorio (infartos e ictus), riñón, aparato respiratorio, diversos tipos de tumores, aparato locomotor (osteoporosis, artrosis), etc…

Cómo reducir el consumo de sal

Según el Informe Mundial de la Salud 2002 llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima que la hipertensión arterial (HTA) es causa de:

• Alrededor del 11% de las enfermedades en los países desarrollados.

• Más del 50% de las enfermedades del corazón.

• Casi el 75% de los accidentes cerebrovasculares. Estos se deben a la presión arterial sistólica (la conocida como la tensión alta) a niveles superiores a los mínimos teóricos (115 mmHg).

Grasa, pero también sal

La presión arterial se reduce con un plan de alimentación bajo en grasa saturada, colesterol, grasa total, azúcares y sal.

Aunque popularmente es conocido el efecto positivo de dietas bajas en grasas sobre las enfermedades cardiovasculares, no es tan conocido que cuando también se reduce la ingesta de sal, los resultados en la disminución de la presión arterial son mayores (menos riesgo de enfermedad cardiaca en determinados casos).

Existe una amplia gama de alimentos con contenido reducido de sal que pueden sustituir a las variedades que habitualmente se consumen con más sal. Si los vamos incorporando de manera gradual a nuestra dieta, se favorece el cambio a sabores menos salados sin que se aprecie gran diferencia.

Web: Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición AESAN ministerio de sanidad.

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Fuentes: Imagen de nuestra redacción: madrimasd.org, www.plancuidatemas.es, Galería1, Galería2
Tema: Medicina

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