Bob esponja y una mujer tostada
"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx). Diario de un completo gilipollas. Reflexiones de un gilipollas.

Índice - 22 de Mayo del 2012
Tema: Humor / Subcribirse

En algún momento de nuestra existencia todos nos hemos topado con alguna persona obsesionada con algo que a nosotros nos parecía ridículo.

¡Que extraños compañeros de viaje hace el amor! Por amor nos hemos visto obligados a decir que nos gusta hacer ejercicio o ver películas europeas en versión original o beber zumo de alcachofa cuando en realidad nuestro hábitat natural es el sofá de casa deleitándonos con una película de Chuck Norris con una cerveza en la mano y varias en el suelo.

Por amor recitamos poemas evitando que se nos escape la risa o apretamos los dientes evitando que se nos escape una flatulencia bajo las conyugales sábanas.

Por amor nos cambiamos cada día de ropa interior y sumergimos nuestra cabeza en litros de colonia.


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Por amor soportamos a los amigos de nuestras parejas, personas que, en otras circunstancias, habríamos atropellado repetidas veces hasta asegurarnos su total fallecimiento pero a quienes ahora reimos las gracias y fingimos interesarnos por sus aburridas vidas.

Cuando conoces a alguien a quien deseas impresionar. Dices a todo que si, le aseguras que compartes todos sus gustos y pensamientos. Mientes de la manera mas mezquina para conseguir un momento de amor horizontal. El problema es que al día siguiente comienza una carrera en la cual todas nuestras mentiras deben continuar pareciendo verdades.

La carrera del amor. Pero no hay amor sin odio. Y ahora deben saber ustedes que si yo hay algo que odie por encima de todas las cosas, es al astro Sol. No es que me resulte molesto. Me resultan molestas las defecaciones de perro en la calle o los anuncios de compresas en televisión. En cambio al astro Sol lo odio con todas mis fuerzas. Imaginen una playa llena de mujeres mostrando sus encantos ¿verdad que es el paraíso de todo hombre heterosexual sin escrúpulos? Pues resulta que no, porque en la playa hay Sol. Mucho Sol.

Mas Sol que en cualquier otro lugar. Un Sol especialmente malvado que encuentra un especial placer en quemar a los humanos. Y dado que los humanos somos mas tontos que una canica de cristal, nos empeñamos en estirarnos bajo ese malvado Sol para que nos pueda abrasar con facilidad y sin compasión. Las humanas, especialmente.

Con una de esas humanas me encontré yo hace poco en el metro y entablé lo mas parecido a una conversación casual que derivó en un agradable flirteo. A saber: era una mujer de mediana edad (una vieja), con cierto (ningún) encanto, una agradable (soporífera) conversación y lo mas importante de todo: aun no había rociado con su spray de pimienta. No soy una persona especialmente exigente en cuanto al físico de las mujeres.

Como he repetido en varias ocasiones, mientras mi víctima sea mayor de edad y respire tengo mas que suficiente. Y debo aclarar que estas dos premisas las he incluido expresamente a petición de mi abogado. Aquella persona era una mujer, respiraba y había dejado la mayoría de edad varios siglos atrás. Semáforo en verde: comienza la carrera.

En un momento dado me dijo que se dirigía a la playa, a tomar el Sol y como consecuencia mi mentira fue: "yo también iba a la playa, me encanta el Sol".

Lo se, fue una mentira tan grande como yo mismo. Pero con ello conseguí acompañarla a la playa mientras intentaba recordar si la ropa interior que llevaba yo estaba limpia y podía pasar por bañador.

Cuando lleguen ustedes a una playa han de recordar siempre una cosa: si el astro Sol tiene una especial debilidad en achicharrar humanos, le gusta mas aun achicharrar la arena.

Así pues, después de haber robado hábilmente una toalla de Bob Esponja a un niño, me quité los zapatos y comencé a caminar por la arena repitiendo la danza del toreador de "El cascanueces" en un intento de que la arena no convirtiese las plantas de mis pies en un filete bien pasado. Cuando llegamos a nuestro destino, la susodicha se quitó la ropa descubriendo su verdadera naturaleza: había nacido en la época de los faraones y toda sus piel y sus carnes estaban desplazadas unos diez centímetros mas abajo de donde debía.

Pero seguía siendo una mujer. Y seguía respirando. Estiré mi recién adquirida toalla infantil en el suelo y me quité la ropa menos unos calzoncillos que bien podían hacer pasar por bañador escogido por un invidente. De momento el truco de prestidigitador funcionaba. Nos estiramos y permitimos que el astro Sol comenzase a efectuar su labor.

A los tres minutos estaba yo completamente cubierto de sudor, me costaba respirar y la cabeza me latía como si tuviese dentro a una docena de tertulianos del corazón discutiendo a grito pelado. Cuando esto sucede deben ir corriendo al agua y remojarse de inmediato. Y eso es lo que hice, abandonando a mi nueva conquista y adentrándome en las profundas y peligrosas aguas del mar mediterráneo sorteando a niños que jugaban a pelota y a ancianos remojándose el ombligo.

Fue cuando ya me había adentrado unos metros y mis pies no tocaban fondo cuando recordé un hecho bastante importante cuando te adentras en el mar: no se nadar.

Lo único que recuerdo de aquello fue que comencé a gritar, a tragar agua y a agarrarme a todo cuanto flotaba hasta que alguien me hizo nosequé maniobra y me rescató llevándome a un lugar donde mis pies tocaban suelo en ese mismo momento vi que mi rescatadora había sido mi acompañante y que en uno de mis intentos por salvarme le había dado un golpe y ahora era ella quien flotaba boca abajo. Rápidamente varias personas acudieron a nuestra ayuda, la sacaron del agua y la estiraron en la arena.

-¡Houston tenemos un problema! -grité haciéndome cargo de la situación- soy el novio de esta mujer y además he visto todos los capítulos de "Los Vigilantes de la Playa" a cámara lenta. Déjenme paso.

Y entonces le hice el boca a boca aprovechando para buscar con mi lengua la suya. También le hice un majase cardiaco poniendo mis dos manos sobre sus pechos y apretando. Muchos de ustedes (sobre todo muchas) argumentarán que es de una moralidad mas que dudosa aprovecharse de una mujer que ha perdido el conocimiento.

No hagan caso de eso amigos míos, no permitan que nadie le diga como han de caminar o como deben comportarse. : por muy dramática que sea la situación un hombre sigue siendo un hombre. Nunca desaprovechen una situación como esta.

Finalmente la mujer escupió una gran cantidad de agua por la boca y comenzó a toser. Estaba viva. Mujer, viva y mayor de edad.

El amor horizontal aun estaba en el aire.

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Publicado por un completo gilipollas.
Etiquetas: Aventuras del gilipollas, Fracasos

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Fuentes: diariodeuncompletogilipollas.es, Imagen de nuestra redacción: Galería1, Galería2
Tema: Humor

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